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“Una tramitación correcta de la documentación puede salvar vidas”

Entrevista al profesor del programa especializado de 'Blockchain' e Innovación Tecnológica en el Instituto de Estudios Bursátiles y CEO y cofundador de ChainGO, Andrés Garrido

06 DE abril DE 2021. 07:53H Isabel Garrido

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Poco a poco los usos de la tecnología blockchain están haciéndose visibles en ámbitos cada vez más amplios de la sociedad, y sus beneficios en el sector salud ya son una realidad. En una charla con DIRIGENTES, Andrés Garrido, profesor del programa especializado de Blockchain e Innovación Tecnológica en el Instituto de Estudios Bursátiles y CEO y cofundador de ChainGO, explica que el trabajo de su compañía reside en el desarrollo de soluciones basadas principalmente en plataformas colaborativas, capaces de agilizar intercambios de información y documentación de una forma más eficiente, rápida y segura.  

¿De qué manera la tecnología blockchain está encaminada a desarrollar un papel clave en el ámbito sanitario?

Cuando hablamos de información relativa a la salud de las personas siempre hay un miedo a que de alguna forma pueda ser sustraída y utilizada en nuestra contra. Esto tiene un alto valor, por lo que la tecnología blockchain puede garantizar que nosotros como pacientes seamos los propietarios y que incluso podamos comercializar libremente con ella, sabiendo que es nuestra y que nos tienen que pagar por su uso. En la sanidad, la biotecnología y la farmacia hay muchos actores que tienen que compartir datos muy sensibles. Bajo todo concepto deben estar seguros y no pueden sufrir un ciberataque, de forma que puedan ser vulnerables y después las personas puedan ser chantajeadas. 

¿Cómo puede ayudar a este sector?

Por un lado, estamos hablando de la gestión documental y la forma de realizar los intercambios y, por otro, del historial médico que el doctor necesita para dar un tratamiento. Hay mucha información que aún a día de hoy no se comparte de forma eficaz. La tecnología blockchain nos garantiza que todos estos intercambios se puedan hacer de una forma mucho más rápida, segura y trazable, de manera que casi automáticamente un profesional pueda tener acceso al historial médico completo y no dependa de hacer unas preguntas al paciente. Hay muchos puntos en los que una comunicación más eficiente y una tramitación correcta de la documentación puede salvar vidas. 

¿Cómo puede ayudar a los profesionales a la hora de realizar el diagnóstico?

La pandemia ha cambiado muchos de los paradigmas que teníamos. La COVID-19 ha acelerado el uso de la telemedicina, la capacidad de hacerte un chequeo o una visita médica por medios digitales. Al final lo que queremos es tener seguridad relativa a un tratamiento o una receta médica y, en estos factores, el blockchain puede garantizar que sea recetado para ti, que quede registrado quién te ha autorizado ese medicamento y cómo puedes consumirlo, representando un elemento esencial en los procesos para facilitar el diagnóstico.

El CEO y cofundador de ChainGO, Andrés Garrido

¿Qué papel juega la privacidad en este contexto?

Es un factor clave y creo que puede ser la principal barrera que nos encontramos cuando hablamos del sector sanitario porque, al final, las propias personas no quieren que esa información sobre su salud pueda estar al acceso de cualquiera. Es muy importante explicar que la tecnología blockchain te garantiza esa privacidad porque esa información contenida en una red va a estar criptografiada y eso quiere decir que no va a ser interpretable por cualquiera y que, además, tú como propietario de tus datos médicos vas a ser el único que va a dar las claves para poder descifrar lo que estás compartiendo.

¿Podría comentar algún ejemplo de uso que ya se haya puesto en marcha?

Hay muchas iniciativas. El consentimiento informado es un trámite muy sencillo en el cual, antes de cualquier intervención médica, el doctor que la va a llevar a cabo tiene que advertir sobre las potenciales consecuencias y los efectos secundarios, mientras que el paciente tiene que confirmar que ha recibido esa información y que acepta la intervención según los términos acordados. Este es un caso concreto en el que ya se está aplicando tecnología blockchain para que, básicamente, esa tramitación no sea un papel que va por el hospital y hay que guardar, sino que sea un sistema totalmente digital en el cual tu firma y tu aceptación quede registrada e inmediatamente disponible. 

Igualmente se está aplicando en la trazabilidad médica para tener control en temas de principios activos que forman parte de los medicamentos que se están creando. Lo vemos también con temas de drogas de consumo médico como puede ser la marihuana. A través de esta tecnología se está haciendo un proceso de trazabilidad real desde el cultivo en granjas autorizadas hasta la distribución y la llegada a tienda. 

Y con relación a la vacunación contra la COVID-19. ¿Cómo podría ayudar en los procesos de suministro?

Por un lado, tenemos todo lo que vimos al principio de la pandemia, que fue algo relativo a la gestión de los transportes y la distribución de un montón de productos necesarios, como el tema de las mascarillas que supuso un auténtico caos. Ahí, la utilización de sistemas que facilitasen la distribución y el correcto uso de la cadena de suministro hubiese supuesto un ahorro importante en tiempos para hacer llegar estos artículos con mucha más antelación a los supermercados y farmacias. 

Cuando nos centramos en el tema de las propias vacunas tenemos que partir del punto de que el principal problema son las cadenas de producción y ahí poco podemos hacer desde el blockchain porque, al final, es más una capacidad de producción de las propias farmacéuticas. Salvando ese problema que no se puede atacar directamente con la tecnología, sí que es cierto que el uso de redes de suministro más trazables nos puede garantizar las cadenas de frío reguladas, así como la correcta distribución entre las comunidades autónomas y países, para que lleguen correctamente a los centros de vacunación. El uso del blockchain nos permite crear plataformas colaborativas en las cuales los intercambios de información y documentación se puedan gestionar mucho más rápido entre los distintos actores intervinientes.

¿Cuáles son los principales impedimentos para implantar esta tecnología en la sanidad? 

Está la barrera cultural. Hay que enseñar al paciente que en realidad es una forma mucho más segura de guardar su información porque, al fin y al cabo, de esta manera lo que podemos garantizar es que no va a tener problemas cuando vaya a recibir un tratamiento y otros médicos van a estar correctamente informados de qué alergias tiene o qué medicamentos le sientan mal. La COVID-19 nos ha hecho ser mucho más reactivos y creo que es algo que ya está aquí y que en breve empezará a adaptarse.

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