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Tener o no tener bono USA en cartera

Refugio recurrente en tiempos de incertidumbre y aversión al riesgo, el bono estadounidense ha hecho gala de nuevo de su condición como refugio ante la reactivación de los riesgos geopolíticos en Oriente Medio. Más allá de ello, ¿conviene tener una porción de deuda americana en cartera?

09 DE enero DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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Los riesgos geopolíticos siempre reactivan la demanda de activos seguros, como la deuda pública estadounidense. Las espadas en alto entre EE.UU e Irán tras el asesinato hace unos días del general Qasem Soleimani, que ya ha propiciado una respuesta en forma de lanzamiento de misiles sobre una base iraquí utilizada por tropas estadounidenses, han vuelto la mirada de los inversores en los últimos días sobre los bonos de la primera potencia económica mundial. Su rendimiento -que se mueve de forma inversa a los precios- se ha reducido en las últimas jornadas, al pasar las notas del Tesoro a 10 años del 1,94% del miércoles pasado a los entornos del 1,8% de la última sesión, aunque se han llegado a ver en niveles algo inferiores. Según Markus Allenspach, jefe de investigación de Renta Fija de Julius Baer, detrás está no solo el aumento de la tensión geopolítica, sino también el hecho de que las tasas del mercado monetario de EE. UU. “han disminuido durante el cambio de año gracias a las inyecciones masivas de liquidez de la Reserva Federal, lo que respalda nuestra opinión de que la tensión de septiembre y principios de diciembre de 2019 fue de naturaleza técnica, no un signo de estrés sistémico”. 

Más allá de la situación actual (hoy ya revertida ante la rebaja de la tensión), ¿ es recomendable tener algo de deuda americana en cartera?

Treasury sí o no

Para Francisco Sainz, CIO de Imantia Capital, existen dos razones importantes para tener deuda pública americana en cartera. La primera se basa en la previsión de movimientos de tipos por parte de la Reserva Federal. “No vemos una aceleración en el ciclo que justifique mayores presiones inflacionistas en la economía americana y nos cuesta ver a la propia Fed subiendo los tipos de forma acusada en año electoral”, subraya. La segunda razón detrás de esta positiva visión es que 2020 volverá a ser un año donde estar muy pendientes del ruido geopolítico. “Cualquier noticia (como la muerte del general iraní en Irak) lleva a una huida hacia activos refugio tales como la deuda publica americana (la ganancia del bono 10 años americano ese mismo día 3 fue cercana a 0.80%, rentabilidad muy significativa en un entorno de tipos cero)”, destaca.

También desde Bankia AM creen que la deuda americana es uno de los segmentos de renta fija que “pueden seguir aportando valor en 2020”, destaca su directora, Rocío Eguiraun. Además de la renta fija USA cita a la deuda pública periférica europea y a la renta fija de países emergentes. “En EE.UU. prevemos un repunte de tipos de interés, pero muy ligero, que no pondría en peligro la rentabilidad vía cupones. El riesgo en este mercado es una depreciación del dólar que cubriríamos, al menos parcialmente”, asegura.

Por su parte, José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales, en un perfil de inversor moderado “junto con las subordinadas tendría algo de dólar para que actúe como contrapeso amortiguador. Algo de deuda americana de corto/ medio plazo a través, por ejemplo, de fondos como el Franklin U.S. Low Duration, en euros sin cubrir riesgo divisa”, señala.

Benjamin Melman, CIO de Edmond de Rothchild Asset Management, reconoce que desde noviembre pasado, “con la curva de tipos en EEUU empinándose, hemos aumentado la exposición a los bonos del Tesoro a corto y medio plazo. Los mercados prácticamente se han rendido ante cualquier expectativa de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Y en el caso de que se produzca un escenario adverso, creemos que los bonos de EE.UU. tienen el potencial de rebote para proteger las carteras”, justifica.

En cambio, Nicolo Carpaneda, director de inversión del área de renta fija de M&G, llama la atención sobre un punto. “El bund me paga mejor que el treasury en euros”, reflexiona. Es decir, cotiza en niveles del 1,8% pero el mercado cobra un 2,4% por cubrirlo a euros. En la práctica es como si cotizara en el -0,6% para el inversor europeo, mientras el bono alemán paga en torno al -0,25%. “El bono USA estaría bien si fuesemos americanos”, concluye.

Deuda USA en el último año

Desde Amundi recuerdan que el rendimiento del Tesoro a 10 años se negoció a lo largo de 2019 en un rango de entre el 1,46 y el 2,78%, el cuarto rango más amplio desde 2010. El rendimiento a 10 años se recuperó debido a la incertidumbre sobre las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China y las constantes preocupaciones sobre un debilitamiento de la economía mundial. Además, señalan que el giro dramático de la FED de hawkish a dovish, que condujo a tres recortes de tasas, alimentó aún más su recuperación y fue “un catalizador detrás del fuerte aumento del 10% en el rendimiento del bono USA a 10 años en 2019”. La gestora espera que en este 2020 “los Treasury a 10 años pueden cotizar en un rango similar, con más volatilidad derivada de muchos de los mismos factores que impulsaron la volatilidad en 2019”.

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