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Convertir residuos en recursos: desafíos y horizontes de la economía circular

Una de las primeras mesas redondas de la Barcelona New Economy Week aborda la transformación que necesitan las empresas para adaptarse a los principios de la producción sostenible

04 DE octubre DE 2022. 08:30H Bernardo Álvarez-Villar

Bnew 2022 economía circular Dirigentes Digital

Ayer por la mañana se inauguró una nueva edición de la Barcelona New Economy Week, organizada por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), un evento de tres días en el que se abordarán algunas de las cuestiones más cruciales relacionadas con transformación económica de nuestra época. Mercado inmobiliario, sostenibilidad, Inteligencia Artificial, Big Data, movilidad, inversión… cerca de un centenar de conferencias y mesas redondas en las que, expertos, científicos, emprendedores y empresarios de todo el mundo reflexionarán y compartirán sus impresiones sobre el horizonte económico de los próximos años, incierto pero también repleto de oportunidades.

Una de las primeras conversaciones que acogió esta edición de BNEW versó sobre el consumo sostenible y la economía circular. Antes de comenzar se dieron dos datos muy elocuentes para comprender la importancia de este tema. Según la ONU, se calcula que para 2050 viviremos en el planeta más de 9.000 millones de personas y que, para satisfacer sus necesidades, sería necesario disponer de tres planetas tierra. Otro dato: cada uno de los españoles generó en 2021 una media de 500 kilos de residuos, de los cuales solo se reciclaron el 15%. 

Moderó la mesa el periodista especializado en economía circular Guillem Bargalló, y los participantes fueron Ana Conesa, Marpol Product Manager de TRADEBE, especialista en reciclaje y consumo sostenible aplicado al sector naviero; Aritz García, CEO y cofundador de Ecomodo, una tienda online que fabrica y distribuye productos hechos de materiales reciclados; y Victoria Ferrer, director del Gremio de Recuperación de Barcelona, una empresa que gestiona cerca de 700 plantas de recuperación de residuos. 

Bargalló empezó la sesión queriendo aclarar conceptos, pues “todos sabemos qué es el consumo sostenible desde el punto de vista del hogar, pero aquí queremos abordarlo desde la perspectiva empresarial. Entonces, ¿qué es el consumo responsable para una empresa?”. Ana Conesa fue la primera en tomar la palabra, y lo hizo asentando una idea que estuvo muy presente a lo largo de todo el debate: “Tenemos que pensar el consumo sostenible desde el diseño de los productos a nivel industrial. Al diseñar un producto hay que pensar cómo va a ser su final, para que no se genere un residuo imposible de aprovechar. Toda la cadena debe estar pensada para eso”. 

Aritz García se mostró muy de acuerdo con el planteamiento de Conesa pues, tal y como recordó, “el 80% del impacto ambiental de un producto se decide en el propio diseño”. Para el vasco, la sostenibilidad de una empresa y de un producto debe medirse desde una perspectiva “de triple impacto”. En primer lugar, la sostenibilidad debe ser “ambiental, teniendo en cuenta que el producto tenga el menor impacto posible”. Pero no se puede perder de vista “la sosteniblidad social, que tiene en cuenta a las personas que participan en el proceso; y la sostenibilidad económica, pues una empresa tiene que ser rentable y competitiva en el mercado”. Aquí García apuntó uno de los mayores problemas que enfrentan las empresas que comercializan productos sostenibles: “Tienes que ser igual de competitivo que las que no son sostenibles. Tu producto debe ser igual de calidad, de eficacia e igual de bonito”.

Al final de la cadena de los productos trabaja Victoria Ferrer, que recordó que “de poco sirve que tengamos productos muy bien diseñados para ser reciclados si luego no hay un mercado que absorba esas materias primas secundarias. La economía circular tiene que ser algo de todos los agentes de la cadena de valor”.

¿A qué llamamos producto sostenible?

El moderador puso una nueva pregunta sobre la mesa: “¿Qué es para vuestras empresas la economía circular, y cómo aplicáis sus principios en el día a día?”. Una vez más fue Conesa la primera en recoger el guante. Explicó que su empresa, TRADEVE, es “una multinacional que trabaja en todos los sectores industriales con el objetivo de convertir los residuos en recursos e introducir de nuevo esos productos en el mercado”. 

Trabajan, por ejemplo, con el sector de la alimentación, el farmacéutico o el de la automoción. “Por desgracia, la gente conoce poco lo que se hace para recuperar residuos”, lamenta. Su especialidad es el reciclaje de los residuos de los buques que llegan al puerto de Barcelona, “que no es solo el papel y el cartón, sino también el combustible”. 

Aritz García explicó que Ecomodo “ya nació dentro de una fábrica de reciclaje de botellas de plástico”, por lo que desde sus mismos orígenes están imbuidos por los principios de la economía circular y sostenible. Volvió a remarcar que “hacer un producto sostenible es mucho más que el mero hecho de usar un producto reciclado”. En Ecomodo han optado por valorar la sostenibilidad de sus propios productos del 0 al 20 en función de cuatro criterios: el origen o la proximidad de su facturación, los materiales utilizados, el packaging y lo que llaman “el factor social”. Al igual que Conesa, señaló lo difícil que es “que la gente se entere de esto y lo entienda. Queremos que la gente que compre será que esto está hecho así”. 

En cuento a las empresas de recuperación, a los que Bargalló calificó como “reyes de la economía”, Ferrer explicó que “la normativa, cada vez más exigente, nos ha forzado a la profesionalización”. Para Ferrer, “lo importante es convertir residuos en recursos, porque la reutilización muchas veces falla. Entonces, lo que hay que hacer es convertir ese desperdicio en una materia prima secundaria”.

Además, y para evitar engaños al consumidor, el Gremio de Recuperación se ha implicado en la promoción de un sello de reciclabilidad, “para que así el consumidor tenga herramientas para elegir”. Ferrer aseguró que hay “mucha publicidad que habla de 100% reciclado y reciclabe, pero es mentira, pues nada es 100% reciclado y reciclable”.

Por último, la propia Ferrer, en calidad de experta en la materia, dio un repaso a las nuevas normativas relativas a los envases y a la gestión de residuos. Próximamente llegará a España una nueva normativa europea sobre envases, cuya novedad más importante estriba “en el sistema de recogida de esos envases, que será un sistema de depósito, devolución y retorno. También habrá cambios en el etiquetaje que afectarán a lo que se puede poner en materia de reciclabilidad. Además, se prohibirán los plásticos de un solo uso y los biodegradables se tratarán como plásticos, lo cual será una gran mejora”.
 

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