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El otoño se presenta más que caliente en España

Estas son las razones

30 DE septiembre DE 2022. 08:30H Natalia Obregón

El otoño se presenta más que caliente en España Dirigentes Digital

Tras las vacaciones se presenta una parte final del año que comienza con muchas sombras en el horizonte. La incertidumbre se ha convertido en algo cotidiano con lo que tenemos que vivir en un entorno geopolítico muy tensionado y cargado de problemas económicos. Se trata del nudo gordiano de este otoño que se presenta más caliente que nunca. 

PIB

El Gobierno sigue siendo el más optimista en las previsiones de crecimiento para el año que viene. Lo cierto es que todo lo peor que puede pasar con las estimaciones es que no se cumplan, y siempre se puede volver a revisar a la baja de nuevo antes de fin de año. Perciben un 2,7% en el Producto Interior Bruto para 2023 más que optimista. Contrasta sobremanera con los niveles del 2,1% de la Comisión Europea, con el 2% de Funcas y el FMI y del 1,8% de BBVA Research. Pero lo que más llama la atención, recordemos con inflación muy elevada que todavía se espera a comienzos del año que viene, es el nivel de recorte implementado en esas previsiones. Por ejemplo, en el caso de Funcas es de 1,3 puntos menos de crecimiento, ahí es nada. Y lo que ello significa: menos actividad y ganancias, sueldos a la baja e incluso efectos importantes en el mercado laboral.

INFLACIÓN

Aquí radican buena parte de los problemas sobrevenidos en la economía española. Hablamos de niveles del 10,8% la tasa más alta desde 1984, para un indicador que no deja de crecer, a pesar de que nos auguran caídas en los próximos meses. Niveles que han pasado incluso ya del 6% si quitamos de la ecuación a lo que más eleva los precios: la energía y los alimentos frescos, ambos disparados, antes y durante la guerra de Rusia sobre Ucrania, en mayor medida. No parece que los precios nos vayan a dar un gran respiro. Las medidas del BCE llegan francamente tarde, como vemos en compa - ración con los efectos de la Fed en el IPC estadounidense ya en julio y muy pendientes de imponderables en los que ya se descuenta el peor escenario: el corte de suministro de gas y petróleo de Rusia a Europa. No contará con efectos directos de significación, pero sí en Alemania, socio comercial por excelencia. Y además hay que decirlo, aunque duela: las subidas de costes en empresas y particulares, en alimentación y vestido, por ejemplo, han llegado para quedarse.

GEOESTRATEGIA

Es otro de los factores que deberemos seguir en este otoño, porque como saben, lo que pase a miles de kilómetros de España, claramente nos afecta. El devenir de la guerra rusa, que por desgracia acaba de cumplir su sexto mes, se prolongará con la devastación personal, pero también económica se refiere. Y no olvidemos que se desarrolla en Europa, la más perjudicada, más allá por supuesto de la invadida Ucrania. Las materias primas desatadas y la energía, santo y seña de esta guerra, ha desnudado la gran dependencia de una Unión Europea, que busca a marchas forzadas independizarse del petróleo y gas ruso, pero con un más que elevado coste que ya pagamos todos. En las medidas de ahorro, que pueden ser solo el principio de costes más elevados que los de ahora. Este hecho elevaría la conflictividad social, que puede estar a la vuelta de la esquina con los transportistas, esenciales en el día a día económico de nuestro país. Recordemos que hasta fin de año las medidas de bonificación de los carburantes, también para los profesionales, se mantendrán, pero pueden ser solo una tirita del gran problema que se presenta y que requerirá de entrada en el quirófano.

MERCADO LABORAL

El aviso a navegantes del hasta ahora, tras la reforma, rampante mercado laboral español en recuperación, con más de 20 millones de afiliados, menos de 3 millones de parados y una tasa de desempleo del 12,48% hasta junio, se ha quebrado con los datos de julio. No solo es la polémica sobre los fijos discontinuos, que, aunque no trabajan parte del año, siguen figurando como empleados. Por primera vez se destruye empleo en uno de los mejores meses del ejercicio en la creación de puestos de trabajo. La explicación oficial es que hay que empezar a leer los datos de otra forma. Pero la realidad es que se frena la creación de empleo, que habrá que seguir de cerca a futuro en plena campaña estival. Un aviso de lo que puede llegar en esta parte final del año, siempre negativa para el empleo.

SMI

Con el pacto de rentas que empezará a discutirse ahora, lo primero sobre la mesa es la subida del SMI, el Salario Mínimo Interprofesional, que puede complicar más si cabe, tanto un acuerdo en ese sentido, como variar la expectativa de los aumentos salariales generales. Desde el ministerio de Trabajo se confirma la subida del SMI, para situarlo en el 60% del salario mínimo en el próximo año. Hablamos de un pacto de los dos partidos del gobierno que ya se está estudiando con la convocatoria el pasado 2 de septiembre de la Comisión de Expertos para analizar la cuantía de esa subida que se aplicará en el año próximo. Haciendo cálculos, vemos que, de colocarse en ese 60%, estaríamos hablando de unos 1.049 euros en 14 pagas en el SMI. Eso significaría una subida que rozaría el 5% desde los 1.000 euros actuales. Un nuevo coste que tienen que soportar las empresas de cara al nuevo año.

El panorama expuesto puede parecer negativo, pero es real, más de lo que a veces nos imaginamos. Su evolución puede mejorar si las causas de la inflación se controlan o palían para devolver tranquilidad a los ciudadanos y las empresas que se enfrentan a su otoño más caliente.

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