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Uri Levine, el rey de las startups, expone su método para el éxito en el World Business Forum

El empresario israelí, fundador de Waze, estuvo en Madrid desgranando su lema para llevar una startup a lo más alto: “Enamórate del problema, no de la solución”

24 DE noviembre DE 2022. 10:29H Bernardo Álvarez-Villar

El de Uri Levine es uno de esos casos de éxito que se estudian en las escuelas de negocios. Este empresario israelí creó en 2008 Waze, una app de tráfico pensada para evitar atascos, y, al cabo de cinco años, Google compró su invento por más de 1000 millones de dólares. Waze tiene cerca de 100 millones de usuarios en todo el mundo. Luego se pasó a Moovit, una app para la gestión del transporte público que también, al cabo de pocos años, fue adquirida por Intel por una cantidad similar.

Levine, emprendedor de éxito y gurú tecnológico, autor también de best-sellers sobre innovación y emprendimiento disruptivo, intervino en el World Business Forum de Madrid ante un auditorio abarrotado para hablar de su método de trabajo para alcanzar el éxito. “Un emprendedor es alguien que sueña”, empezó diciendo, “y alguien que está dispuesto al sacrificio y que es consciente de que su proyecto va a ser como una montaña rusa, con subidas y bajadas súbitas y constantes”. Nada que ver con un camino de rosas.

“Empezar con una start up es como enamorarse”, aseguró Levine, “porque te exige muchas citas, porque te dejas llevar por la primera impresión y porque no escuchas a quienes te dicen que eso no va a funcionar”. Tras este primer fogonazo poético, el emprendedor bajó a la tierra para empezar a desgranar los pasos que debe dar quiera crear un proyecto empresarial exitoso.

“Lo primero es encontrar un gran problema para solucionar. Algo que, si se soluciona, conseguirás que el mundo sea un lugar mejor”, explicó, “y luego hay que ir a hablar con quienes tienen ese problema, para entender su percepción del problema, y luego ya puedes empezar a construir una solución”.

Para Levine, lanzarse a crear un proyecto empresarial es algo así como “seguir a la Estrella Polar: sabes qué rumbo sigues, pero no sabes con exactitud a dónde vas”. Una clave para que ese camino sea fructífero es saber compartirlo con otros, por eso es crucial “crear una historia fácil de contar y de entender para explicar lo que estás haciendo: no digas que estás creando una app con información satelital y otros detalles técnicos, que no le importan a nadie. Di que estás haciendo una app para acabar con los atascos de tráfico”.

Otro consejo a quienes se lancen a la piscina del emprendimiento: “Fracasad pronto. Al éxito se llega después de fracasar varias veces. Sin riesgo no hay innovación. No se puede puede tener miedo al fracaso porque, cuanto más fracasas, más te acercas al éxito”. En cualquier caso, “se trata de un camino muy largo, como atravesar un largo desierto. Hay un trecho en el que parece que nada avanza pero, de pronto, poco a poco empieza a funcionar”.

Él mismo, contó, tuvo esa experiencia con Waze: “Todo el mundo me dijo que no iba a funcionar”. Pero perseveró y se empeñó en trabajar en su proyecto con el objetivo de “ayudar a los conductores a evitar atascos y empoderar a la gente a conducir”. Cuando el proyecto arrancó era poco más que una hoja en blanco que fue llenándose, muy poco a poco, con los datos del GPS de muchos conductores.

“La magia de esto es que los conductores compartían sus datos para que los usásemos en mejorar la eficiencia y evitar atascos. Es algo hecho de conductores y para conductores”. Pese a ello, en un primer momento les resultó muy difícil conseguir inversores, puesto que la app solo funcionaba bien en Israel. Paso a paso, tras infinitas pruebas y mejoras, Waze comenzó a ser útil en países de Europa y América. Para el año 2011 empezó a crecer a toda velocidad, y en 2013 llamaron la atención de Google. Waze se convirtió en la app más cara hasta ese momento.

Paciencia y perseverancia

Lo importante, quiso recordar Levine, es no tener prisa: “Los primeros siete años de las start-up que luego son exitosas se dedican a crear valor”. Puso los datos sobre la mesa: “Las grandes tecnológicas, como Amazon, Google o Netflix, tardaron más de diez años en crear valor. El 98% de las empresas del sector crear su valor y se convierten en líderes del mercado después de una década existiendo”.

Concluyó dejando una puerta abierta a la esperanza, pues “hace 15 años no existían muchas de las empresas más punteras de hoy en día. Es posible que, dentro de diez años, el top 10 de empresas de hoy sea diferente. Posiblemente queden solo cinco, y es interesante preguntarse qué compañías podrían ocupar ese lugar en el top”.

Añadió un pequeño decálogo para aquellos que estén en proceso de lanzar su start-up: “Lo primero es preguntarte quiénes son tus usuarios y cuál es su problema. En segundo lugar, tienes que cometer errores rápido, porque es la única manera de avanzar. Uno de mis lemas: enamórate del problema, no de la solución. Focalízate: ¿qué estás haciendo, y qué estás dejando de hacer? Por último, la importancia del equipo: si el primees mes te das cuenta de que el equipo no es bueno, y no lo cambias, la culpa es del CEO, no del equipo. Hay que tomar decisiones difíciles, que son las que te llevan a lo más alto”.

Ya para cerrar, Levine lamentó que el espíritu emprendedor y las prácticas disruptivas no tengan cabida en las grandes empresas. Estas corporaciones “no quieren asumir riesgos ni cambiar lo que está mal. El emprendedor es alguien que no da nada por hecho, y en cualquier empresa sería despedido por causar problemas. A mí me despidieron de todas las empresas en las que estuve trabajando”. No parecía muy preocupado.

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