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Cómo gestionar el miedo en la oficina

Entrevista a Natalia Gómez, autora de 'Hipolina Quitamiedos'

19 DE enero DE 2020. 09:54H Manuel Gutiérrez

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Un libro “pequeño pero matón”. Así define Natalia Gómez ‘Hipolina Quitamiedos’. A través de un formato que combina cómic y texto, la autora refleja el caos que vivimos en nuestro puesto de trabajo. Pero tranquilos, el bot Hipolina nos dará la solución para gestionarlo.


¿A qué tipo de público va dirigido?

Es un libro dirigido a profesionales, tanto por cuenta ajena como emprendedores o autónomos, ya que una de las cosas que muestra el libro es que TODOS los profesionales tienen miedo: directores generales, emprendedores, oficinistas, becarios… Es un libro que provee de herramientas para reducir el estrés y para reaccionar ante situaciones de tensión en el trabajo.

¿De dónde viene el miedo que tantas consecuencias negativas tiene en el entorno laboral?

El miedo procede de diversas fuentes: la biológica, la educación, las experiencias… En el momento actual y centrándonos en el entorno laboral, los profesionales se enfrentan a cambios cada vez más rápidos, globalización, presión por los resultados, competencia… Todo parece atacar al propio puesto de trabajo. Es lógico que las personas sientan miedo, pero se puede aprender a canalizarlo y a utilizarlo de palanca. Ya lo dijo Séneca: “Considera las contrariedades como un ejercicio”.

¿Algún ejemplo de pauta o técnica para controlar los ataques de pánico o estrés que se reflejan en el libro?

Hipolina Quitamiedos da unas pautas que se pueden seguir en los momentos de tensión. Lo primero y más importante es… Respirar: hacer dos o tres respiraciones abdominales para evitar que el cerebro siga enviando adrenalina y cortisol por el torrente sanguíneo y así frenar la espiral del miedo. Luego…

Observar lo que produce en el cuerpo la tensión, conocerla. ¿Dónde hay contracción? ¿En qué parte del cuerpo actúa?

Levantarse cuando uno se ha caído. A lo largo de la carrera profesional, uno se cae como parte del proceso de aprendizaje, es lo natural, al igual que levantarse. No hay más que pensar en un niño que aprende a andar y en cómo lo hace.

Afinar el procedimiento para dejar de caerse. Volviendo al ejemplo, el niño, de manera inconsciente, modifica el centro de gravedad para evitar la caída. Lo mismo sucede en la profesión: si uno se cae, levantarse es importante, pero mejorar el proceso también. Y, para terminar, apoyarse en los propios

Valores: la integridad, es decir, actuar según los propios valores, es un gran antídoto contra el miedo. El verdadero VALOR no es la ausencia de miedo sino mantenerse en la acción a pesar de él.