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Con cambios en las sicav disminuiría el interés en invertir en activos españoles

El presidende de la CNMV, Sebastián Albella, defiende a pesar de todas las polémicas la independencia del organismo en un encuentro con corresponsales.

10 DE febrero DE 2020. 16:50H Stefanie Claudia Müller

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Sebastián Albella, actual presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tenía que avalar últimamente noticias importantes, de las que solamente una era buena: a finales de enero ha sido nombrado presidente del Comité Permanente de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) de Protección al Inversor e Intermediarios. Es un reconocimiento para él como profesional y también para la CNMV. Pero ni el informe de Oliver Wyman sobre la supuesta actuación blanda del organismo regulador, ni la citación junto con Luis de Guindos y su predecesora Elvira Rodríguez, entre otros, por la Audiencia Nacional para testificar en la investigación de la caída del Banco Popular dan mucha alegría. Desde hace algún tiempo los medios de comunicación critican a Albella, que pertenece al Cuerpo de Abogados del Estado, por supuestos conflictos de interés por su antigua posición en el despacho de abogados Linklaters. Desde su entrada finales de 2016 tiene que supervisar a empresas, inversores y bancos, que antes eran clientes suyos.

Hay que reconocer que la posición de partida de la CNMV, situada cerca del intercambiador de la Avenida de América en Madrid, es complicada y compleja por estar adscrita a la Secretaría de Estado de Economía. Además, igual que la CNMC, la supervisora de la competencia, se tiene que meter con poderes empresariales que están vinculados con intereses políticos de todo tipo. Uno de los casos recientes es la empresa “Día”, que también ha provocado polémica sobre la independencia de Albella que trabajó once años en Linklaters, que ha asesorado al inversor ruso Mikhail Fridman (LetterOne) en muchas operaciones. Albella deja claro con los periodistas extranjeros que la actuación de la CNMV ha sido impecable en este asunto y destaca otra vez que los responsables están más bien dentro de la compañía de supermercados. Su organismo acaba de publicar un informe en el que dice que Día ha suministrado “información financiera con datos inexactos o no veraces en sus cuentas anuales individuales y consolidadas de 2016 y 2017”, lo que podría llevar a una sanción si se abre una investigación. Albella se defiende contra todas las polémicas: “Fundado en 1988 la CNMV está encargada de la supervisión de los mercados de valores, sobre todo con el enfoque de proteger los intereses de los accionistas.”

A la CNMV le falta un poco de autocrítica

El clima para los organismos de supervisión ha cambiado desde la crisis económica de 2008. Las enormes tramas de corrupción en el mundo empresarial, en cajas de ahorros, en la política y también la todavía existente politización de órganos oficialmente independientes hacen el trabajo de Albella difícil, aunque él dice en el encuentro con los corresponsales que “la CNMV está respetada en la sociedad española”. Pero la sensación es otra, también por el hecho de que, como en muchos otros países, el presidente del organismo regulador es nombrado por el Gobierno de turno. Albella, que ya ha trabajado desde su entrada en la CNMV con tres ministros diferentes, tiene mandato hasta finales del año, “me lo pueden prologar o no”, dice con una sonrisa en sus labios. En este contexto parece normal que sobre el nuevo gobierno solamente encuentra buenas palabras, por lo menos en lo que concierne su jefa, la ministra de economía Nadia Calviño con la que presume de tener una muy buena relación: “No hay que temer nada del ministerio de economía”.

Sin embargo, el presidente de la CNMV ha dejado claro en otra ocasión que cambios sustantivos en las sociedades de inversión de capital variable (sicav), como habían previsto Podemos y PSOE podrían llevar a la deslocalización de empleos y disminuiría el interés en invertir en activos españoles. El actual rol de la CNMV está menos vinculado a salidas bolsa: “Casi no ha habido en los últimos 10 años”, dice Albella. Qué ya la actividad de la Bolsa española de por sí no es muy grande por la falta de variedad de pesos pesados en el Ibex-35. En este contexto la posibilidad de la fusión entre la BME y su competidor suizo SIX, que ha lanzado una OPA hace unos meses sobre el gestor español, parece lógica. Ahora toca a la CNMV analizarlo y, en base de este informe, el Gobierno tiene que tomar una decisión sobre si autoriza esta operación estratégica. En este caso no se espera un bloque político, porque con el Brexit puede ser una gran oportunidad para España unirse a otro mercado financiero para tener más peso.

La independencia de la supervisión sigue siendo cuestionada

En España según la Fundación “Hay Derecho”, que promueve una democracia más justa y transparente, hay pocos organismos de supervisión que sean realmente independientes. El Tribunal de Cuentas no consigue convencer y según algunos es la CNMC la que quizás se acerca más a algo que podría ser un vigilante de nuestros intereses como consumidores. Durante las últimas incidencias con Bankia y el colapso del Banco Popular cualquiera de los organismos implicados se liberaba de su responsabilidad y sigue apuntando a las auditorias y las propias entidades como primeros responsables. “Creo que la CNMV no puede verificar cada posición en el folleto de la salida a bolsa de una empresa o un banco. Las cifras de Bankia, por ejemplo, estaban aprobadas por auditorias”, argumenta Albella cuyo trabajo sin duda es cada vez más complicado con la globalización y los miles de chiringuitos financieros que aparecen en la red, mientras la presión política y empresarial no ha bajado. Pero durante el encuentro con los corresponsales subraya que “España ha hecho un buen trabajo en los últimos años en temas de supervisión y también el hecho que instituciones como el “Board of the International Organization of Securities Commissions (IOSCO)” tienen su sede en Madrid nos refuerza como lugar de protección al inversor”.

Más capital riesgo y derivados, pero menos OPVs

IOSCO se estableció en la capital española en 1983, 5 años antes de la CNMV. Comprende 200 miembros, lo que representa 90% de los reguladores de los mercados mundiales de capital. Su importancia ha crecido con la última crisis financiera, cree Albella: “Es una organización internacional que tiene como misión proteger al inversor y bajar riesgos sistémicos y que ha reforzado la imagen de España como destino de inversión”. Pero enfrentando otra crisis y viendo que el volumen de derivados en el mundo ha crecido en lugar de bajar en la última década, cabe preguntarse qué impacto tienen este tipo de organismos. De todos modos, Albella destaca el crecimiento importante que ha experimentado el mundo de Private Equity y también el capital riesgo en España. Pero también advierte que la poca actividad en OPVs y la peor performance del Ibex-35 comparado con otros índices de referencia, también es debido a la década de tipos de interés tan bajos: “2019 ha dejado un sabor amargo en la boca”.

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