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¿Cómo será la relación entre Estados Unidos y China en la era Biden?

Muchos se preguntan también cómo serán sus relaciones comerciales, especialmente con China, país con el que el expresidente Donald Trump se ha pasado los 4 años de su mandato a la gresca. Sin duda tiene un gran desafío por delante para intentar limar la tóxica relación con la segunda economía más grande del mundo. En […]

Internacional

Dirigentes Digital

08 mar 2021

Muchos se preguntan también cómo serán sus relaciones comerciales, especialmente con China, país con el que el expresidente Donald Trump se ha pasado los 4 años de su mandato a la gresca. Sin duda tiene un gran desafío por delante para intentar limar la tóxica relación con la segunda economía más grande del mundo.

En general se espera una relación retóricamente más civil entre Estados Unidos y China bajo el paraguas de Biden en cuestiones internacionales clave como el cambio climático. Pekín ha acogido con cautela la asunción del cargo de Joe Biden, con la esperanza de que ponga fin a la postura de Trump y cambien las relaciones bilaterales.

Donald Trump impuso durante su mandato aranceles a productos de China, además de sanciones a las empresas chinas y restringió a las compañías del país asiático la compra de tecnología estadounidense. Lo último, antes de dejar la Casa Blanca, fue emitir una orden ejecutiva que prohíbe las inversiones en empresas chinas con vínculos militares.

La administración de Biden tendrá que decidir si se mantienen los aranceles sobre importaciones chinas por un valor de alrededor de 360.000 millones de dólares, que han elevado los costes para las empresas y consumidores estadounidenses, o si se relajan esos impuestos a cambio de concesiones en cuestiones económicas u otros frentes.

Según un estudio de FocusEconomics (proveedor líder de análisis y pronósticos económicos) se espera una cierta relajación de las tensiones comerciales entre ambas potencias económicas en el futuro y anticipan que EE.UU. reducirá al menos parcialmente los aranceles y las restricciones a las empresas tecnológicas chinas. En una encuesta de FocusEconomics a 67 instituciones internacionales, cerca del 80% cree que Biden eliminará parcial o completamente los aranceles de importación de Trump. Los incentivos económicos para hacerlo son claros: los precios pagados por los consumidores estadounidenses caerían.

“No veo ningún sentido en los aranceles impuestos por Donald Trump. Al final los estadounidenses éramos los que estábamos pagándolos”, opina Dean Baker, economista senior y cofundador del Center for Economic and Policy Research, quien cree que se necesita repensar la relación con el gigante asiático.

Biden ha dado pocos detalles sobre sus planes para las relaciones entre Estados Unidos y China, excepto que no abandonará inmediatamente este acuerdo comercial bilateral y por tanto no eliminará los aranceles del 25% que ahora afectan aproximadamente a la mitad de las exportaciones de China a Estados Unidos. En opinión de Biden, es mejor no realizar ningún cambio significativo en el enfoque actual de China hasta que se realice una revisión completa del acuerdo existente y consulte con los aliados tradicionales de Estados Unidos en Asia y Europa, a fin de desarrollar una estrategia coherente. Joe Biden ha abogado porque Estados Unidos recupere el liderazgo en la esfera comercial. “Constituimos el 25% de la capacidad comercial mundial de la economía del mundo”. “Necesitamos estar alineados con las otras democracias, otro 25% o más, para que podamos establecer las reglas del camino en lugar de que China y otros las dicten”, decía hace unas semanas el entonces presidente electo. La representante comercial estadounidense que ha elegido, Katherine Tai, (una abogada comercial asiático-estadounidense y que habla perfectamente mandarín) cuenta con amplia experiencia en China y podría desempeñar un papel importante en el proceso de revisión. Junto a los aliados pretende presionar a China para que realice reformas económicas, como proteger la propiedad intelectual.

Y es que Biden tendrá que hacer frente al problema no resuelto de las empresas chinas que roban propiedad intelectual extranjera. Seguramente mantenga la presión en este sentido, y más ya que ahora se considera a China como un competidor directo en las tecnologías emergentes que definirán la economía del futuro. En el informe de FocusEconomics cuando se preguntó sobre restricciones tecnológicas (como las impuestas a Huawei) hubo menos consenso. Mientras que el 61% de las instituciones encuestadas vieron un levantamiento parcial o total de las restricciones, el 39% esperaba que las medidas se mantuvieran vigentes. “Las preocupaciones por la seguridad nacional, combinadas con una actitud cada vez más agresiva hacia China en el Congreso y el público estadounidense en general, podrían hacer que suavizar la postura de Estados Unidos en esta área sea desagradable sin concesiones significativas de Pekín en cuestiones de gobierno corporativo”, explica el informe.

“Es probable que este sea un período de continua incertidumbre en el frente de Estados Unidos y China”, explica Myron Brilliant, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. “No hay duda de que la postura dura sobre China de Trump probablemente no le da al presidente Biden mucha flexibilidad política desde el principio pero esperamos un cambio significativo en tono, estilo y proceso”, sigue Myron Brilliant. De todas formas, habrá que esperar a los primeros movimientos del nuevo presidente de Estados Unidos ya que en el pasado Biden se ha hecho eco de muchas de las quejas de su predecesor sobre las prácticas comerciales de China, acusando al país asiático de robar propiedad intelectual, arrojar productos en mercados extranjeros y forzar transferencias de tecnología de empresas estadounidenses. Además, Biden ha llegado a decir en el pasado que Estados Unidos debe ser “duro con China” y se refirió a Xi Jinping, el líder chino, como un “matón”. El Congreso estadounidense también está relativamente unificado en adoptar una postura dura con China.

¿Proteccionismo de Biden?

Donald Trump se caracterizó por ser un presidente muy proteccionista en materia comercial y algunos analistas creen que Biden podría continuar de alguna manera con políticas proteccionistas que no ayudarían a las relaciones con China. Durante su carrera a la Casa Blanca, Biden prometió realizar importantes inversiones en la industria estadounidense, incluidos 300.000 millones de dólares en industrias de tecnología que, según dijo, crearían tres millones de empleos “bien pagados”, además de canalizar más dólares del gobierno para comprar productos estadounidenses como automóviles y productos farmacéuticos. Esto está dentro de su plan llamado “Buy American” al que destinará 400.000 millones de dólares para promover la demanda del sector público de productos estadounidenses, y planes para alentar a las empresas a llevar las cadenas de suministro a Estados Unidos. “Vamos a invertir en los trabajadores estadounidenses y hacerlos más competitivos”, comentó Biden quien añadió que se aseguraría de que los sindicatos y los grupos ambientales estuvieran “en la mesa” en cualquier negociación comercial y presionaría para que Estados Unidos, en lugar de China, establezca las reglas comerciales del mundo, junto con otras democracias.

Esto seguramente no guste a China. Como tampoco que seguramente muchas empresas estadounidenses puedan continuar diversificando sus cadenas de suministro, como ya hacían bajo el mandato de Trump, alejándose del gigante asiático y socavando el dominio de las exportaciones de China. La pandemia de COVID-19 podría acelerar este proceso, al poner de relieve la importancia de la diversificación de la cadena de suministro.

¿Hegemonía china sobre Estados Unidos?

Muchos expertos en economía afirman que China seguirá reduciendo el liderazgo económico de Estados Unidos durante los próximos cinco años. De hecho ha sido la única economía importante del mundo que ha evitado una contracción en 2020 mientras los países siguen luchando por contener la COVID. En todo el año pasado la recuperación económica de China fue de un 2,3% y superó las expectativas de los analistas en el cuarto trimestre de 2020, expandiéndose 6,5% respecto al año anterior, impulsado por el sector de la exportación que sigue resistente, aunque el consumo se ha quedado rezagado en medio de los temores de un aumento de casos de coronavirus.

Los pronósticos de FocusEconomics sugieren que el crecimiento del consumo privado chino alcanzará un promedio de alrededor del 6% hasta 2025, significativamente más rápido que el crecimiento general del PIB. “Salvo un colapso político imprevisto o una crisis económica, nuestras proyecciones muestran que China seguirá reduciendo la ventaja económica y tecnológica con Estados Unidos durante los próximos cinco años. Y a pesar del impacto potencialmente positivo de una presidencia de Biden para la economía de EE.UU.”.

Una posible reversión de los aranceles continuaría impulsando el crecimiento de China en años sucesivos. “China probablemente mejoraría así el acceso al mercado para las exportaciones estadounidenses”, opinan desde ForumEconomics. Actualmente el sector privado chino, que representa casi el 80% de la demanda del país de importaciones estadounidenses, no puede simplemente “recibir instrucciones para comprar productos estadounidenses a aranceles tan altos”. “Y obligar a las empresas estatales a tomar el relevo crearía sus propios problemas”, opinan los expertos.

En los últimos dos años, la proporción de exportaciones chinas a Estados Unidos sujetas a aranceles adicionales se ha disparado de una participación casi insignificante a más del 70%. Y la proporción de las exportaciones estadounidenses a China sujetas a aranceles se ha disparado, del 2% en febrero de 2018 a más del 50% dos años después.

El Partido Comunista chino está redoblando sus esfuerzos para fortalecer su mercado interno y liberarse del estrangulamiento de Estados Unidos, sobre todo en materia de tecnología. Es por ello que Pekín ha respaldado recientemente una política de mayor autosuficiencia tecnológica y un ejército más fuerte para protegerse de un Estados Unidos más antagónico, y avanzó en la consolidación de otras asociaciones económicas. China firmó la Asociación Económica Integral Regional, un pacto comercial pan-asiático que incluye a Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Vietnam, y que le ayudará a cimentar su imagen como la potencia económica dominante en la región.

Sin embargo, la capacidad del sistema político y económico único de China para hacer la transición hacia una economía más duradera que asegure que el gigante asiático continúe cerrando la brecha con EE.UU. a largo plazo es lo que se cuestionan los expertos. Persisten problemas estructurales internos en China como el exceso de capacidad en la industria, los niveles elevados de deuda y la desigualdad. Además, los años de tensiones con Trump han dañado la competitividad externa del gigante asiático. “Cómo China puede lograr un crecimiento sostenible, equilibrado y de alta calidad en los próximos años y entrar en el grupo de altos ingresos es la pregunta clave a largo plazo para los responsables políticos en China”, comentan los analistas de Goldman Sachs. “Aunque el gobierno chino ha estado pidiendo una transición en el modelo de desarrollo durante varios años, creemos que los próximos cinco años serán particularmente importantes, tanto política como económicamente”, dicen los analistas del banco.

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