economia

La pandemia agota el tiempo para las empresas

Cada negocio que cierra no es un número más, sino un drama al que se enfrenta una familia que lo ha perdido todo.

15 DE abril DE 2021. 08:20H Mario Talavera

647249e1a4434c99b5770881baf31aaa.jpg

Conforme pasan los meses, los dirigentes empresariales españoles observan cómo mengua el dinero en sus bolsillos mientras las deudas se multiplican. La velocidad de la vacunación y la persistencia de las ayudas públicas definirán qué parte del tejido empresarial sobrevive a una crisis que hace retroceder la producción económica española a niveles de hace quince años.

Este reportaje llega a sus lectores un año después de que la vida sufriera un cambio radical. En ese tiempo, las circunstancias han dado un vuelco. Alguien que cayera en coma antes de la pandemia y despierte ahora descubrirá un mundo difícil de creer, de ciencia ficción o propio de una de esas películas que emiten en las tardes de los fines de semana.

Pero la pandemia es tan real que en estos doce meses la vida se ha acostumbrado a vivir en la anormalidad. Hasta tal punto que casi se ha olvidado que detrás de los pronósticos de crisis y las cifras de contagiados y muertos hay familias que perdieron sus trabajos, sus negocios y a sus seres queridos. Por eso, cada negocio que cierra no es un número más, sino un drama al que se enfrenta una familia que lo ha perdido todo.

Diferentes organismos económicos, entre ellos la Comisión Europea, la OCDE o el Banco de España calculan que la economía española crecerá este año alrededor de un 5,6%, la que más en Europa. No obstante, la caída de 2020, superior al 10%, hará que la producción española no se recupere plenamente hasta 2023. Por su parte, el Gobierno de España, la Airef y el FMI elevan esa cifra hasta el 6,5%. Aun así, según cuenta a DIRIGENTES el catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Myro, la economía española retrocedió a causa de esta crisis a niveles de producción de 2006: quince años de progreso perdidos de un plumazo.

Hay que incidir en que tanto los organismos económicos como los dirigentes políticos insisten en que resulta “difícil reevaluar o revisar las previsiones”. La propia Nadia Calviño, vicepresidenta de Asuntos Económicos del Gobierno de España, recalcó en una comparecencia reciente que la incertidumbre es elevada pero que hay señales para creer en la fortaleza de las empresas españolas.

A pesar de una nueva ola de contagios y sus correspondientes restricciones, en el primer trimestre de este año se registró una recuperación del consumo eléctrico, así como un repunte del gasto con tarjeta de los españoles. Por otro lado, el número de trabajadores en ERTE se redujo en 160.000 personas a mediados de marzo si bien, “el dinamismo del mercado de trabajo está siendo inferior a otros años”, como resulta lógico según Calviño.

Hay cierta unanimidad acerca de que la posibilidad de que la recuperación sea más rápida en esta crisis, indica Myro. Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas, cuenta a este medio que el tercer trimestre del año pasado “demostró que a la que mejoren las cosas el rebote va a ser muy fuerte”. “Los indicadores nos dicen que la recuperación va a ser muy fuerte aunque no va a poder limpiar la caída del año pasado”, remata Pich.

Para Rafael Myro hay varios asuntos que refuerzan la posibilidad de que España disfrute de un crecimiento destacado durante 2021: el ahorro acumulado por las familias por el descenso del gasto; la disposición de las administraciones públicas a seguir prestando auxilio a familias y empresas; y la recepción de los fondos europeos, dirigidos a realizar una doble transición ecológica y digital en España que “tendrá un efecto multiplicador sobre la producción”.

Sin embargo, identifica unas cuantas “sombras que empañan los buenos augurios”. “La rentabilidad de muchas pymes se ha visto muy dañada y sus deudas han crecido”, analiza el economista. Esas circunstancias hacen que no pueda descartarse “un elevado volumen de quiebras empresariales”, lamenta Myro.

Asimismo, ese impacto tendría dos desencadenantes principales en la sociedad y en el tejido económico. Por un lado, podría darse “un significativo aumento de los niveles de desempleo en la población” que, por otro lado, ya eran elevados. Y, a consecuencia de ese desempleo, Myro advierte de que puede darse una merma de la solvencia de los bancos.

En una línea similar, la vicepresidenta Calviño apunta que hay sectores que se han visto especialmente afectados por la situación. Serán esas mismas actividades las que tendrán que reconvertirse porque la crisis les ha dejado fuera de juego, pero la vicepresidenta advierte de que resulta fundamental “evitar un impacto estructural en el empleo”.

Pich hace un análisis similar: “Se trata de que cuantos más sectores no estén carcomidos, más podrán apuntalar la salida de la crisis”. Por eso, “no es el momento de grandes reformas, sino de gastar”, sintetiza. En ese sentido, el primer escollo es asegurar la supervivencia de las empresas mientras la vacunación da sus frutos.

Precisamente la inmunización es otro de los puntos que generan incertidumbre para los expertos. “Hay una variable que no dominamos que es la de la vacunación masiva”, prosigue Pich. También señala la influencia que puede tener el impacto en la ciudadanía porque ello pondrá las bases de la desescalada de restricciones. “Las previsiones y los indicadores dependen mucho de la vacunación”, recalca.

Rafael Myro reflexiona con respecto a la vacunación poniendo el foco sobre esa incertidumbre. De hecho, es una de esas “sombras” que identifica el experto. “El avance en el proceso de inmunización puede ser más lento del deseable”, vaticina Myro.

Aunque se aspira a que el 70% de la población esté inmunizada en verano, la fuerza de sectores como el turismo o la hostelería dependerá de si ese porcentaje se alcanza antes o después. Cuanto más tarde sea “habrá más sectores que van a ser perjudicados”, dice Pich.

Problemas que resolver

Una de las principales diferencias en esta crisis es el enfoque que están tomando los gobiernos. “Lo ortodoxo es gastar”, aclara Pich. Es lo que se está haciendo desde los organismos públicos, que están otorgando todas las facilidades posibles para sostener la economía.

Sin embargo, esa política está teniendo sus consecuencias en unas cuentas públicas deterioradas. “Sabemos que cuando esto termine volveremos a ver que la deuda pública será importante”, comenta Pich, a lo que Myro añade que la deuda se aproxima al 120% del PIB y no dejará de crecer hasta 2022. En opinión del catedrático, España “se enfrentará a exigencias de ajuste” en ese momento.

Además del desequilibrio en las cuentas públicas, la economía española tenía otras secuelas procedentes de la Gran Recesión iniciada en 2008. Entre ellas, el elevado nivel de desempleo y un “alto nivel de desigualdad en la distribución de la renta”, indica Myro.

“Reformas, reformas y reformas”, pide el presidente del Consejo General de Economistas. De esa forma, cree que los “sacrificios de hoy tendrán sus resultados mañana”. En cualquier caso, lamenta que la situación institucional no es la adecuada para encarar desde un punto de vista estratégico cuáles son las reformas que deben hacerse.

Con todo, se muestra confiado de que en los próximos años se puede dar un vuelco a los desequilibrios en España. “Tenemos una capacidad de flagelarnos encomiable”, bromea Pich. Su argumento es que los ERTE han funcionado bien, al igual que los créditos avalados por el ICO, dos de las principales medidas introducidas por el gobierno de España para afrontar la crisis. Por ello, la recuperación dependerá de que se acierte en el gasto y la inversión como se ha hecho con esos dos instrumentos. “Gastar bien, no de manera tonta”, resume Pich.

Indexa: "Los inversores de fondos indexados se benefician del análisis que hace el mercado"