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El sector energético reflexiona sobre su futuro

Los productores de energía se emplazan a un diálogo para adaptarse a la transición energética

21 DE noviembre DE 2019. 08:10H Mario Talavera

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"Tendremos que sentarnos a hablar para dejar de vernos como rivales", dijo Víctor Álvarez, director comercial del Grupo HAM. Apenas unos minutos después de pronunciar esa frase, se produjo un debate entre los participantes del II Foro Corell sobre movilidad.

En particular fueron Ángel Bautista, director de Relaciones Institucionales de Repsol, y Carlos Bergera, su homólogo en Iberdrola, quienes dieron comienzo a una discusión sobre cómo encarar el futuro en su sector. De hecho, bastó un cruce de palabras para comprobar lo acertada que es la reflexión de Álvarez.

Según convinieron estos tres expertos, y también el director general de Enagás Emprende, Fernando Impuesto, la tendencia hace prever que se necesita cambiar las energías que utilizamos para reducir las emisiones de gases y partículas contaminantes.

En esa línea, para Bergera el consumidor es "el verdadero motor del cambio". En la medida en que los usuarios demanden vehículos eléctricos, las compañías no tendrán más remedio que adaptarse a ese cambio de hábito en el consumo. Así, para Bergera resulta fundamental que la industria europea "se ponga a competir" en el campo de las baterías eléctricas, así como en el de los vehículos.

En ese aspecto, el liderazgo de la industria eléctrica resulta vital, dado que representa un papel tractor y puede aportar dinamismo en la actividad económica, además de creación de empleo. Este es uno de los puntos a tener en cuenta, dado que, como explicó durante el foro, existen segmentos en los que la electricidad ya es tan competitiva como el resto de las alternativas: "Quien no utilice furgonetas eléctricas para el reparto urbano está perdiendo dinero".

A día de hoy, según explicó Impuesto, "ya tenemos opciones tecnológicas para conseguir los Objetivos de París", por ello cree que el gas natural puede contribuir a "hacer realidad" la transición ecológica. En ese sentido, no solo se trata de las emisiones de CO2, sino de tratar de producir energía cuidando la calidad del aire. No obstante, reconoce que es "importante medir impactos" que pueden traer las diferentes transformaciones.

Por su parte, Repsol se ha introducido de lleno en esta tendencia. Bautista constató cómo esta compañía tradicional basada en los hidrocarburos se ha convertido en una empresa "multienergética", puesto que se encuentra en todos los tipos de fuentes de energía, salvo en la nuclear y en el carbón. En consonancia con el resto de participantes, considera que tanto la automoción como la energía son sectores industriales estratégicos, por lo que "hay que hacerles evolucionar de una forma eficiente y razonable". Así, recordó que, en el caso de que se cumplan los objetivos del Acuerdo de París, los hidrocarburos seguirían representando un 47% del consumo, por lo que mantienen un "un papel fundamental".

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