La economía española encuentra su motor en las pymes y en los autónomos. Sin embargo, a pesar de su significativo peso, su valor es subestimado por las políticas las amparan, debiendo soportar una carga burocrática excesiva que impacta desproporcionadamente en este tipo de empresas que, en el mayor de los casos, carece de recursos para […]
PYMESDirigentes Digital
| 12 dic 2023
La economía española encuentra su motor en las pymes y en los autónomos. Sin embargo, a pesar de su significativo peso, su valor es subestimado por las políticas las amparan, debiendo soportar una carga burocrática excesiva que impacta desproporcionadamente en este tipo de empresas que, en el mayor de los casos, carece de recursos para cumplirlas.
Quino Fernández, CEO de AticcoLab, habla con DIRIGENTES sobre esta y otras cuestiones que conciernen al emprendimiento y a los pequeños negocios. Una entrevista que esclarece y aborda la esencial contribución del sector al conjunto de la economía desde un punto de vista magistral.
Las pymes suponen aproximadamente el 99,9% de las empresas españolas, el 65% del PIB y entre el 65% y el 70% de los puestos de trabajo. Los autónomos generan sobre el 15% del PIB y suponen el 17% de los trabajadores. Con estas cifras en la mano resulta obvio el importantísimo papel que tienen en la economía española, que contrasta enormemente con la importancia que se les da en los medios de comunicación económicos o en las medidas gubernamentales.
Ambas propuestas me parecen muy adecuadas, en especial la disminución de la burocracia. Muchas leyes y regulaciones no tienen en cuanta la dificultad de su gestión para las pequeñas empresas que no disponen de departamentos legales y, a menudo ni administrativos. Una simple inspección de Hacienda puede afectar enormemente a los resultados anuales de esa empresa. Muchas de las regulaciones que se imponen a empresas de más de 50 empleados están en realidad pensadas para las grandes empresas y son una enorme carga para las pymes, que, a menudo, por desconocimiento o incapacidad, las incumplen y acaba siendo sancionadas (y, de nuevo afectadas en sus resultados).
Si, además se desarrollan políticas específicas para ayudarles, mucho mejor.
La tasa de emprendimiento es inferior a la europea, cierto, pero no exageradamente. Según algunos estudios el emprendimiento sénior (+45 años) es incluso superior a la media europea, aunque muchos casos pueden venir dados por la necesidad y son en realidad autoempleos.
En esa tasa Influyen sobre todo factores sociales (tradición funcionarial o de gran empresa…).
Pero el problema está más bien en la etapa de crecimiento, donde los factores son, sobre todo estructurales. El crecimiento se ve frenado por la falta de inversión (fondos de capital riesgo y BAs) y financiación (Banca) en fases iniciales, las de más riesgo. Se puede decir que el capital riesgo español tiene aversión al riesgo.
En ello influye lo reducido del mercado español. Es demasiado pequeño para alcanzar un crecimiento razonable antes de internacionalizar. Un emprendedor americano tiene un mercado de 300 millones de personas. El español 47. La diferencia es importante e influye por tanto en los inversores.
Creo que ese problema es común e independiente del país. A menudo es necesario un cambio de dirección cuando el proyecto alcanza cierta dimensión y eso es siempre difícil.
Sin duda. Cuando en el ecosistema startup se han generalizado las herramientas de colaboración o los sistemas en a la nube y empieza a crecer la IA, vemos que muchas pymes no han llegado todavía al ERP y tienen como mayor avance tecnológico la hoja de cálculo.
Han llegado a duras penas a digitalizar la gestión cuando ahora el reto es digitalizar el resto de la actividad, en especial el marketing, las ventas o las herramientas de trabajo en grupo. Cómo van usar sistemas de soporte a clientes basados en IA si aún no han llegado al CRM…
Ni ellos (las pymes) ni nosotros (el mundo startup) somos completamente conscientes de la enorme brecha que hay y de cómo, en lugar de disminuir, crece.
Incluso las grandes empresas han entrado ahí solo por presión regulatoria o de sus clientes, porque requiere esfuerzo y tiene un coste.
No podemos esperar un papel protagonista de pymes y micropymes. Lo que si veremos es un pequeño porcentaje de empresarios mentalizados, casi militantes que si lo van a hacer y lo van a utilizar en su promoción. Y, por tanto, tendrán visibilidad y actuarán como punta de lanza, teniendo ese papel protagonista. Pero hará falta tiempo para que el resto lo sigan.
Además, la administración debería ser cuidadosa en su imposición a base de regulación. Como he dicho antes esas regulaciones son muy difíciles de cumplir para las pymes y las colocan en desventaja frente a las corporaciones. Es mejor dejar que lo hagan sus clientes cuando estén dispuestos a valorarlo y pagar por ello. Si lo hace la administración tendrá que hacerlo aportando ayudas.
La pandemia supuso un gran impulso para la transformación digital. La situación sería todavía peor de no haberse visto obligados los empresarios a implementar el trabajo remoto o la venta por canales digitales. También cambió la forma de trabajar en equipo y adelgazó a muchas de ellas. Todo eso ayudará lógicamente en caso de nuevos desafíos.
Barcelona necesita un evento de este tipo enfocado a pymes y autónomos en general. Las startups ya tienen los suyos y los sectores verticales también, pero no existía una feria de "innovación para pymes" y creo que el BizBarcelona puede ocupar esa posición. Puede ser el evento en el que los empresarios puedan descubrir esas herramientas que les permitan digitalizar el resto de áreas de negocio.
Esta edición ha avanzado en esa línea, desvinculándose del emprendimiento como eje conductor (las startups siguen ahí, pero, ahora como proveedores soluciones para las pymes) y separándose más claramente del salón paralelo del empleo, que hasta ahora generaba cierta confusión.
Como expositores y sponsors creemos que esa es la línea adecuada para BizBarcelona y esperamos que se consolide en el futuro
Implica el contacto real con sus proveedores de soluciones y entre ellos mismos. El poder "tocar" y "hablar" en persona sobre tecnología. Además, tecnología asequible y usable para ellos, no la que van a ver en la MWC o en ferias más avanzadas.
Para las pymes -para todos, pero sobre todo para ellas- todavía es importante esa presencialidad y poder aislarse durante una jornada y descubrir cómo pueden mejorar su productividad y su competitividad.
Y no nos olvidemos de cómo ha empezado esta entrevista: pymes y autónomos son el 80% del PIB y más del 85% del empleo. Lo que es importante para ellos es importante para el país.