Italia dejó para mañana lo que podía haber hecho ayer. Está ahora, ocho años después del comienzo de la crisis, enfrentándose a su reestructuración bancaria. Ya conocen ustedes la sintonía: el sector financiero da primero muestras de debilidad, cae algún banco, empiezan a salir a la luz altas tasas de morosidad, hay que inyectar dinero […]
Dirigentes Digital
| 14 jun 2016
Italia dejó para mañana lo que podía haber hecho ayer. Está ahora, ocho años después del comienzo de la crisis, enfrentándose a su reestructuración bancaria. Ya conocen ustedes la sintonía: el sector financiero da primero muestras de debilidad, cae algún banco, empiezan a salir a la luz altas tasas de morosidad, hay que inyectar dinero público, Bruselas saca las uñas aunque traga por aquello del riesgo sistémico… Y todo ello con un primer ministro "rebelde", un Mateo Renzi que con una mano lanza reformas laborales muy del gusto de los mercados y con la otra le dice a Angela Merkel, a la cara, que la austeridad nos está matando y que, ojo, la historia se puede repetir en forma del ascenso de los populismos. Es la Italia actual, uno de los países más desarrollados del mundo, y la que está en el ojo del huracán de la maltrecha economía Euro.
Primero fueron otros. Empezó Grecia, le siguieron Irlanda, Portugal y España. A continuación vino Francia. El papel de "enfermo de Europa", el país vilipendiado en las tertulias televisadas de la CNBC o en las páginas del "Financial Times" es ahora, de alguna manera, la República de Matteo Renzi.
Rebeldía
"Hay una cierta rebeldía en el primer ministro Renzi, porque defiende las políticas de crecimiento frente a las de austeridad, y por ello ya ha avisado que no piensa cumplir los objetivos de déficit para este año, fichados en un 1,8 cuando los presupuestos aprobados ya estiman que se irán al 2,4", opina para DIRIGENTES Pablo Martín de Santa Olalla Saludes, profesor de universidad y autor de "El laberinto italiano. Del fenómeno Berlusconi a la crisis actual, 1994-2014". Para Renzi, afirma el profesor, las bajadas de impuestos acabarán creando más ingresos.
El pasado mes de febrero, Renzi lanzó el último de sus dardos a su colega alemana Angela Merkel. "Insistir durante ocho años en una cura que no está funcionando es una forma de obstinación terapéutica, porque si el tratamiento no ha funcionado en ocho años, quizá haya que abandonarlo", ha afirmado el italiano sobre las medidas de austeridad impuestas por Berlín y Bruselas. "Los países que han crecido en Europa lo han conseguido sólo porque han roto las reglas del déficit", como España o Reino Unido. "Para reducirlo a un tweet: Obama en Estados Unidos lo ha hecho bien, José Manuel Durao Barroso, no".
Bipartidismo para ganar en estabilidad
Italia es la prima aventajada de España. Dejó de serlo brevemente cuando el ex presidente socialista español José Luis Rodríguez Zapatero anunció que nuestro país había superado a la bota en PIB per cápita. Fue un espejismo. Ahora, los 60 millones de italianos se reparten 1,5 billones de euros, con lo que tocan a 3.000 euros más que los españoles: unos 26.000 euros frente a 23.000.
Pero también nos superan, para mal, en deuda per cápita: 35.000 euros frente a los 23.000 españoles. Y es que Italia está endeudadísima, con más de un 130% de su PIB. La ventaja es que gran parte de ese dinero no lo coloca fuera, sino en sus propios bancos o incluso entre sus propios pequeños inversores. Tiene más deuda, pero es menos dependiente de los mercados internacionales. Por eso, y por potencia exportadora, tiene menos déficit, un 3%; mucho menos paro, un 13%; y más sueldo medio, por encima de 30.000 euros frente a los 26.000 de España.
Las divergencias no acaban aquí. Mientras en España se ha consumado ya la destrucción del bipartidismo, en Italia se legisla precisamente en sentido contrario. El próximo mes de julio entra en vigor una nueva Ley electoral, llamada Italicum, "que fomenta el bipartidismo frente al multipartidismo anterior y va a dar estabilidad al país", explica Martín.
Puede leer el reportaje completo en la revista DIRIGENTES del mes de junio