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Postigo: "Deberíamos construir Europa más allá de la economía"

La decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Málaga, Inma Postigo, conversa con DIRIGENTES acerca de los retos en la comunicación del proyecto europeo

22 DE octubre DE 2019. 07:31H Mario Talavera

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El proyecto europeo trata de reconstruirse de los golpes que ha sufrido recordando los valores que sirvieron para poner las primeras piedras. No obstante, hay una labor de comunicación importante por delante para conseguirlo. En ese contexto, la celebración del Seminario de la Sociedad Civil que tuvo lugar en octubre en Málaga trató de reunir a diferentes expertos para analizar esa situación. Entre ellos, la decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, Inma Postigo, que mantuvo esta conversación con DIRIGENTES.

El seminario trata de acercar la política europea a los ciudadanos. España es un país europeísta pero también se percibe como algo lejano. ¿Qué habría que hacer para acercar lo que ocurre en la Unión Europea a los ciudadanos?

Si tuviéramos la receta sería genial. Lo que le falta es mucha pedagogía en todos los sentidos. Tanto desde el punto de vista educativo, en la educación primaria, acerca de los valores europeos, que es algo que falta en los currículos. Y no solo en la primaria, sino desde ahí hasta la universidad. Y a partir de ahí, en los medios de comunicación. Nos falta construir un relato de qué es Europa.

Erasmus ha hecho mucho a favor de esta vertebración de Europa y para que los jóvenes conozcan qué ocurre en otros territorios. Lo que sí es cierto es que estamos viviendo un momento de involución porque nos están ganando el relato esos discursos de odio, de aislamiento de fronteras, y aquello de echar la culpa fuera.

Esto de que “en mi administración no tengo culpa de los recortes, de lo que está ocurriendo”. Siempre son los de fuera. Esos discursos populistas nos están ganando la batalla y eso es uno de los grandes problemas. Tenemos que echar un ojo a qué ha ocurrido con la verbalización. Le echamos las culpas de la parte negativa de la globalización a Europa. Y la globalización es internacional y sus problemas tienen que ver con el capitalismo. Es otro de los grandes problemas. Hay que actuar en ambos frentes, desde la educación, para construir qué es Europa y de dónde venimos, por qué se inició el proyecto. Muchos jóvenes no han conocido las guerras y que el proyecto europeo se forja a partir de ahí, para que no vuelva a repetirse una catástrofe así. Eso lo hemos olvidado. Tenemos otras amenazas pero estamos poniendo fronteras y cayendo en otras amenazas. Y se necesita también actuar en los medios, que son quienes configuran la opinión pública. Es la labor de crear este relato de qué es Europa, no solo echarle las culpas de lo malo.

A la hora de comunicar, se habla de que Europa tiene que representar la esperanza. Sin embargo solemos tener poca memoria y lo más reciente que tenemos es la crisis y cómo Europa enfrentó la crisis, con austeridad y recortes. Cuando ahora hay otra crisis en ciernes, ¿cómo se pide a los ciudadanos que confíen?

Quizás lo que ha fallado es que Europa es una unión monetaria y no se ha incidido en el resto de aspectos. Deberíamos intentar construir o seguir construyendo Europa mucho más allá de la política económica. Fomentar esos valores comunes de respeto a los Derechos Humanos y de solidaridad. Eso es lo que nos ayuda a construir y a vertebrar nuestra sociedad. Tampoco se le puede echar la culpa a Europa de los recortes económicos, sino que es un proceso que tiene que ver con la globalización.

Yo no digo que se haya hecho bien, que no se hayan producido recortes. Pero la culpa no es de Europa, sino esas instituciones que depende de en las manos que esté y según eso gestionará de una manera u otra. ¿Que quizá no se han resuelto los problemas de la manera que se debía? Puede ser. De los errores se aprende. Cuando nos hemos dado cuenta que esta política de austeridad no es la correcta, para eso ha habido unas elecciones y se le ha dicho a la ciudadanía que tenía en su mano decidir quién nos gobierna.

Hablando más acerca de la comunicación en sí. Hay información por todas partes, y también desinformación. ¿Cómo se puede llegar al ciudadano sin que se acabe cansando y perdiendo el interés?

Aparte de que no se abrumen, también podríamos hablar de las informaciones falsas. En realidad la información ha pasado a consumirse. La consumes cuando quieres y como quieres. Es una gran ventaja pero, ¿qué tipo de información consumes? No obstante, esta información falsa no debería tener ni siquiera el nombre de información. Si tenemos una sobreabundancia de imágenes no tenemos tiempo para analizarla. Al ciudadano tenemos que educarla y hacer lo que se llama una alfabetización mediática. Saber leer los medios de comunicación. Es la única forma de saber qué es información, opinión o noticia falsa. Eso es un ejercicio que va con la educación. Igual que hay Historia, Ciencias Naturales, debería haber una materia específica que fuera Alfabetización Mediática porque no todo vale. No todo lo que hay en las redes es información, a veces es espectáculo. Esa labor es fundamental. Necesitamos que el ciudadano haga una lectura crítica.

Para que ocurriera algo así se necesitan acuerdos a nivel nacional que hoy por hoy no parecen posibles con los representantes actuales...

Si no se empieza nunca se llega. A veces se nos llena la boca diciendo que se quiere hacer un pacto educativo. Tanto eso como las cuestiones de género, etc. deberían formar parte de ese pacto.

Los medios tratan de hacerse a la demanda de la población. Antes los llamaba consumidores, que a veces se les ve así más que como audiencia o lectores. Se escriben noticias cortas, muy impactantes y con titulares llamativos. Y vemos una mayor variedad de noticias pero este contexto ¿ha repercutido en la calidad de la información?

Yo no le echo la culpa a los periodistas, la echo a los medios y a las estructuras de esos medios. El periodista tiene que comer todos los días. Los medios velan por sus propios intereses o bien se han vendido al puro espectáculo. Tenemos clickbait y noticias, o titulares que no se corresponden con la noticia. Se busca ese tránsito del click, que es lo que al final acaba significando ingresos para los medios y rentabilidad. Soy de la convicción de que el periodismo tiene que ser de calidad y es lo que la gente va a premiar y demandar. Tenemos que acostumbrarnos a que la información de calidad necesita del ejercicio de buenos profesionales y que eso tiene que ser compatible con unas condiciones dignas. Ahora pagamos por consumir televisión, música o series, y también tenemos que contribuir como ciudadanos al pago de la información de calidad, porque se está ejerciendo una labor necesaria para nuestra convivencia y nuestro futuro. Hay que empezar a cambiarlo.

Y hay que señalar que el problema no es de los periodistas, sino de las injerencias políticas y empresariales que se suceden en esos medios de comunicación.

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