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La crisis del sector de las residencias de mayores en España

En el extranjero llama mucho la atención lo ocurrido en algunos centros en España en los últimos días. DIRIGENTES habla con un gran jugador del sector, Casaverde, para entender mejor la gestión del COVID-19 en este ámbito.

26 DE marzo DE 2020. 07:06H Stefanie Claudia Müller

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Desde toda Europa hay informes dramáticos de muertes por coronavirus en centros de ancianos. Ahora en situación de pandemia salen a la luz graves faltas de supervisión y control higiénico en algunos centros. En España unidades militares están desinfectando centros después de que la residencia Monte Hermoso en Madrid ocultó a las autoridades el alcance del brote. No es la única de las casi 5500 residencias en España que no han gestionado bien esta crisis. El 70% de estas plazas son privadas. En consecuencia, el presidente español Pedro Sánchez ha decidido dar a las Comunidades, no solamente el control sobre la sanidad privada, sino también sobre las residencias privadas. En ámbitos sanitarios es el Ministerio de Sanidad ahora la última autoridad. No es de extrañar: los residentes pertenecen al grupo de riesgo de la actual pandemia. "Si el virus ocurre en estos lugares, inevitablemente conducirá a una masacre, como desafortunadamente ya está sucediendo en varias regiones italianas", dice el sindicato de pensionistas italiano Spi-CGIL.

España tiene en esta crisis “la mala suerte” de tener la esperanza de vida más larga de Europa y por ello el esfuerzo económico y personal de cuidar a sus mayores es enorme. No hay un seguro estatal que ahorre dinero para cuando llega la situación de dependencia. Muchas familias españolas hacen este trabajo con grandes sacrificios personales y económicos. El problema más grande del sector en general es la búsqueda de personal, y por parte del personal, son las duras condiciones del trabajo y la baja remuneración para algo que requiere muchas habilidades, pero sobre todo una fuerza física y psicológica enorme. Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología hay alrededor de 200.000 personas cuidando a 400.000 mayores y personas en situación de dependencia en España, sobre todo mujeres. DIRIGENTES habla con Alberto Giménez Ramón-Borja. Director General del Grupo Casaverde que cuenta con más de 25 años de experiencia en la rehabilitación neurológica y posee 3 hospitales monográficos de rehabilitación física y neurológica, 3 clínicas ambulatorias, un servicio de atención en domicilio y 6 centros para mayores.

¿Por qué Madrid está en el foco de atención?

Es la comunidad que más casos de Covid-19 tiene. Por tanto, la probabilidad es mayor. Además, al ser la capital del Estado y sede de las altas instituciones, todas las miradas están puestas en esa comunidad.

¿Qué debilidades vemos ahora en el cuidado de los mayores en España?

Yo no veo ninguna debilidad adicional derivada de esta situación, incluso al revés, se está viendo las fortalezas de los centros ante esta situación. Se está potenciando una mayor cercanía entre los familiares y el personal del centro. Antes en muchos casos, los familiares iban a visitar a su familiar y si estaba todo bien se volvían a casa. Ahora todo pasa por el equipo del centro (director, supervisor, psicólogo, coordinadores), y esa relación en todos los casos se ha fortalecido. En este sentido, les mandamos vídeos, audios, fotos.. para que la prohibición de verles se haga más llevadera. Las residencias de mayores deben ser una continuidad del hogar familiar, y por tanto las pautas que sigamos deben ir en esa línea de ofrecer cuidados, atenciones y afectos.

 ¿Qué tipo de negligencias hay en algunas de las residencias? 

Soy conocedor de la situación de algunas residencias a través de los medios de comunicación. Desde luego que no me gusta lo que veo pero no tengo información de primera mano para poder opinar. Solo decir que hay más de 5.500 residencias en toda España y estas noticias solo reflejan una minoría. El sector está fortalecido y cumple con los más estrictos estándares de calidad, pero como en todos los órdenes de la vida, hay negligencias y puntos negativos a corregir y enmendar.

 ¿Cómo deberíamos imaginarnos la situación dentro de una residencia?

Es distinta a lo que estamos acostumbrados, pero no solo en Madrid si no también en el resto de España, por lo menos con lo que respecta al Grupo Casaverde. Habitualmente la mayoría de los residentes a lo largo de todo el día se encuentran en terapias, actividades de ocio, comiendo en familia con el resto de los compañeros… y esto se ha limitado desde hace un tiempo. En nuestros centros, al menos, la prevención ha sido total. Se ha suspendido cualquier actividad que implique riesgo, no se disfruta de las zonas comunes, ni de terapias, y no hay interacción entre los propios residentes. Son duras estas medidas, pero si llegado el caso el virus entrara en alguno de nuestros centros, no se propagaría. Lo importante es la salud. Del mismo modo, y esto sí que es una prohibición de legislación estatal, las visitas se han suspendido, y los centros han dejado de recibir a los hijos y nietos de nuestros residentes que antes llenaban de vida nuestras instalaciones.

Estas medidas las hemos compensado con nuevas maneras de proceder. Es muy duro para un residente no ver a sus familiares o no poder moverse como lo hacía antes y hemos tenido que reforzar el área de psicología. Por ejemplo, en los centros que tenemos balcones vamos a hacer las actividades desde allí: clase de fisio, bingo y otras. Para que los familiares puedan ver a los residentes nos hemos organizado para establecer videollamadas, en el caso de que los residentes sean capaces de comunicarse por este medio, o enviar fotografías o vídeos en aquellos casos en que el residente sea un gran dependiente.

¿Qué hacéis vosotros diferente?

Adelantarnos a los acontecimientos. Cuando las autoridades prohibieron las visitas a los centros o cierre de los centros de día, nosotros ya lo habíamos hecho días antes. Cuando las autoridades aún ni hablaban de sectorizar los centros, nosotros ya lo habíamos implantado. Y así podríamos dar muchos ejemplos. Los mayores son un colectivo muy vulnerable y toda seguridad es poca. Estamos totalmente volcados en la salud de nuestra gente y en nuevas medidas que la protejan.  

 ¿Cómo cambiará esta crisis nuestro trato con los mayores?

Pues yo diría que a partir de ahora vamos a pensar en la comunicación digital como una comunicación muy accesible a nuestros mayores: audios, imágenes, vídeos. Esto por supuesto no sustituye a las visitas presenciales, ni debe hacerlo, pero si que va a permitir aumentar la frecuencia. Por otro lado, también creo que va a cambiar el interés y la preocupación hacia ellos. De un tiempo a esta parte la sociedad se había olvidado en cierto modo de nuestros mayores. Ahora los tenemos en el centro de la diana y se aprecia como la sociedad está realmente preocupada por ellos. Creo que esto ha marcado un precedente y va a continuar esa línea. Creo que en el fondo todos con esta crisis nos vamos a humanizar más. Nuestros mayores son el referente de una sociedad que avanza gracias al esfuerzo que ellos hicieron un día con todos nosotros.


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