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"La energía más barata es la que no se consume"

Los edificios son los responsables del 30% de la demanda de energía en España y unas emisiones de CO2 del 28% y la rehabilitación de las viviendas construidas en los años 80 supondría reducir el 80% de la demanda energética

04 DE diciembre DE 2019. 08:21H Alexandra Gheorghiu

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"Emergencia climática". Así ha calificado el Parlamento Europeo la situación actual de la Unión Europea. En un contexto tan alarmante como este, y en plena Cumbre del Clima, los eurodiputados urgen medidas radicales para frenar el calentamiento global.

Uno de los factores que están contribuyendo a esta contaminación son los edificios. Hay que tener en cuenta que en España hay unas 25 millones de viviendas y de ellas más del 60% no tienen criterios de aislamiento, lo que quiere decir que derrochan energía. Una de las razones de este problema es que el país tiene un parque edificado, que el 60% es anterior a los años ochenta, es decir, anterior a que hubiese normativas de construcción que exigieran que los edificios fueran eficientes. Albert Grau, Public Affairs de Rockwool Peninsular destaca la gravedad de la situación porque "los edificios son verdaderos sumideros energéticos".

A esto hay que sumar la brutal dependencia energética que tiene España. Grau destaca que "lo primero que tiene que hacer el país es reducir las necesidades energéticas, ya que siempre es más fácil no gastar que intentar ahorrar", un aspecto que quiere resumir señalando que "la energía más barata es la que no se consume".

Si hablamos de consumo, los edificios son los responsables del 30% de la demanda de energía en España y unas emisiones de CO2 del 28%. Sobre la mesa también está el tema de las energías renovables. Bien es cierto que están creciendo en gran medida, "estamos encantados, pero lo que no puede servir es decir que vamos a pasar todo el parque a renovable y gastar porque no contamina". Aclara que sería un error porque las personas siguen viviendo en unas casas que no están bien en cuanto a eficiencia.

Según la Agencia Internacional de Energía Renovable mejorar el aislamiento de los hogares es la manera más rentable de hacer frente al cambio climático, además del ahorro energético. ¿Qué opción tenemos? La lana de roca.

Probablemente la primera pregunta que surge a este respecto es qué es esto. Se trata de un producto derivado de fundir roca basáltica, una de las materias primas más abundantes en la Tierra, es decir, no es un recurso finito como puede ser el petróleo. De hecho, la lana de roca es sinónimo de economía circular, ya que es tantas veces reciclable como se quiera.

La multinacional danesa Rockwool se dedica a fabricar y comercializar este material que presenta un aislamiento térmico que puede resultar en un ahorro energético que oscila entre el 70% y el 90% del consumo de una vivienda para calefacción y/o climatización. Por lo que el Public Affairs de Rockwool Peninsular destaca que la "lana de roca está referenciado como un material coste-eficiente más destacado en lo que es la recuperación económica de la inversión”.

No obstante, el tema del aislamiento continúa siendo un nicho en general. Y en concreto la lana de roca también lo es y tienen una cuota de mercado del 20% en España, un porcentaje que puede elevarse ligeramente en otros países. Aparte de aislamiento térmico, también tiene importancia en la reducción de emisiones acústicas.

La administración tiene un importante papel en este aspecto. De hecho, para impulsar su intervención Rockwool, junto con otras cuatro empresas fundaron la Casa que Ahorra, que nació con el ánimo de informar y formar sobre la necesidad de un mundo sostenible y los beneficios que conlleva. Desde la fundación quieren que los propietarios inicien el viaje hacia la sostenibilidad “sellando” el Pasaporte Energético. Esta es una de sus últimas iniciativas con la que se busca que la administración ayude a los ciudadanos a emprender reformas en su vivienda mediante subvenciones para llegar a ser sostenibles. Esta propuesta fue presentada al Ministerio de Fomento y al de Transición Ecológica.

La rehabilitación de las viviendas construidas en España en los años 80 supondría reducir el 80% de la demanda energética. Y en este sentido, ¿qué pueden hacer las personas para disminuir su consumo energético? Albert Grau recomienda que se revise la factura y comprobar si se están sobrepasando los valores que son insostenibles. Además, una de las formas de mejorar la calificación energética es ver la posibilidad y el potencial de aislar bien su edificio para reducir sus necesidades energéticas para tener una temperatura de confort o la domótica, puede ser otra opción para gestionar la poca energía que utilicen.

En España los edificios se construyen en base a un código técnico de la edificación que marca cómo son y cómo se deben rehabilitar los existentes. No obstante, Grau destaca que “estamos a años luz de la mayoría de países europeos”. De hecho, la normativa aprobada por la Unión Europea, obligará a que todas las edificaciones nuevas o rehabilitadas sean eficientes energéticamente y tengan energía renovable generada en la misma finca en 2021. En definitiva, pretende acercarnos a lo que serán las casas del futuro, de consumo nulo o casi nulo.  

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