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La revolución digital empieza en las ideas

Enrique Tellado, consejero delegado de EVO

06 DE junio DE 2019. 09:40H Enrique Tellado

Microsoft, Apple, Amazon, Google y Facebook son a día de hoy las cinco compañías con mayor valor bursátil del mundo. Lejos de ellas están las que hasta no hace tanto ocupaban las mismas posiciones en sectores como el energético, salud o finanzas. Las cinco son plataformas tecnológicas que han demostrado su capacidad para generar riqueza a través de nuevos modelos de negocio. Y lo que es más importante, lo han hecho transformando el mundo tal y como lo conocemos.

Ningún sector económico es ajeno a la disrupción tecnológica que se está produciendo en todos los eslabones de su cadena de valor. Ningún ciudadano es ajeno al vértigo que supone afrontar un modo de vida para el que no existe manual de instrucciones. Tal vez por eso nos enfrentamos a una interesante dualidad. Cuanto más complejo y sofisticado es el mundo, más importante es el valor de las personas, de sus ideas y valores.

Tenemos la oportunidad de adentrarnos en la mayor etapa de bienestar que hayamos conocido nunca como sociedad. Es posible gracias a la sorprendente capacidad que existe para almacenar, interpretar y utilizar datos de forma masiva; al potencial de la Inteligencia Artificial o la robótica en cualquiera de sus variantes; la hiperconectividad del llamado “internet de las cosas”; o el desbloqueo de las barreras tecnológicas que encorsetaban la prestación de servicios por parte de empresas y administraciones. Oportunidad, desde luego, a la altura del desafío que supone situar la tecnología al servicio de las personas.

En el ámbito de la empresa privada, y más concretamente en el financiero, la tecnología ha supuesto una evolución sin precedentes en la forma de entender y gestionar el dinero. En EVO Banco llamamos “Banca Inteligente” a la capacidad para ofrecer a los clientes soluciones personalizadas y útiles para su realidad vital y financiera. Lo hacemos con sistemas avanzados de Big Data e Inteligencia Artificial que nos ayudan a entender a cada persona como si fuera única y en tiempo real. Y con servicios digitales que nos permiten estar presentes en su teléfono móvil o altavoz inteligente justo en el momento en que nos necesitan.

Este nuevo valor social de la tecnología y las finanzas es posible gracias a las herramientas digitales. Pero estas herramientas sólo tienen utilidad real gracias a personas que han sabido imaginar un mundo que hasta hace muy pocos años no existía. Por este motivo, la digitalización no solo supone un reto en el modelo de negocio sino también en la cultura y la gestión del talento.

Es fundamental transformar la cultura de las organizaciones para trabajar de forma ágil y sencilla; con entornos abiertos, colaborativos y solidarios; y con mentalidades flexibles y maduras que sean capaces de adaptarse a un contexto en permanente mutación.

La diversidad, ya sea de género, generacional o intelectual, es un valor estratégico para las organizaciones que hay que administrar con rigor. Necesitamos reinventarnos y necesitamos saber para qué nos reinventamos. Necesitamos matemáticos y psicólogos, científicos y filósofos. Personas, al fin y al cabo, que no sólo tiene los conocimientos para transformar la realidad, sino que tienen la visión y los valores necesarios para crear riqueza social y económica para todos.

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