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Reconstrucción pese a la incertidumbre

Antonio Garamendi, presidente de CEOE

04 DE mayo DE 2021. 12:25H Antonio Garamendi

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Resulta muy gratificante tener la oportunidad de escribir estas líneas cuando se cumplen 35 años desde el nacimiento del Grupo Dirigentes. Es una gran noticia que después de tanto tiempo siga desempeñando su labor de forma tan notable y estoy convencido de que podremos celebrar muchos más aniversarios viendo la coyuntura que nos ha tocado vivir en estos momentos solo como un mal recuerdo.

Porque esta crisis económica, como consecuencia de la situación sanitaria desencadenada por la pandemia de COVID-19, no tiene precedentes en las últimas décadas. El diagnóstico es realmente negativo, pues hemos cerrado 2020 con un retroceso del PIB del 11%, con la pérdida de decenas de miles de empresas y la destrucción de un gran número de puestos de trabajo, lo que ha elevado la tasa de paro al 16%.

Además, la pérdida de hasta 287.000 millones de facturación por parte de las empresas el pasado año deja entrever que la recuperación será más lenta de lo que auguraban las instituciones en un primer momento, por la duración de esta pandemia y las medidas que a nivel nacional e internacional se están adoptando para tratar de frenar al virus.

Sin embargo, este es solo el punto de partida, que ya todos conocemos, por lo que lo necesario ahora tratar de analizar hacia dónde vamos sin dejarnos arrastrar por el pesimismo.

En el último año, ya se ha repetido el ciclo que incluye la relajación de algunos límites a la movilidad y reunión de personas, el repunte del virus, nuevas restricciones y una vuelta al punto de partida.

La buena noticia es que tenemos ahora la esperanza de la vacuna como antídoto para romper este círculo vicioso. Más aún, del éxito de la campaña de vacunación sin precedentes que tenemos que afrontar, depende en buena medida la rapidez y solidez de la reconstrucción económica.

Las previsiones de la CEOE, muy parejas a las de organismos como la Comisión Europea, apuntan a un crecimiento del PIB en 2021 que se situará en el entorno del 5,4% y auguran que no conseguiremos volver a niveles precrisis hasta finales de 2022 o comienzos de 2023.

Es un escenario no exento de incertidumbres, puesto que depende directamente de la evolución de la situación sanitaria y la eliminación de las medidas restrictivas de la movilidad y la actividad económica.

Además, influyen otros factores como el mantenimiento de los instrumentos de apoyo a empresas y puestos de trabajo, que se deben flexibilizar y robustecer para adecuarlos a la situación de cada momento. Porque hemos de conseguir que nuestras empresas y autónomos resistan todo lo necesario, hasta que la vacunación se haya generalizado y la situación sanitaria haya mejorado notablemente.

Desde CEOE no nos cansaremos de decir que todo el tejido productivo que no consigamos salvar hoy será un daño difícil de reparar en la economía del mañana y en los proyectos de vida de muchos ciudadanos.

Pero hay que insistir en que la vacunación y la ayuda a empresas son los factores que pueden desnivelar la balanza a nuestro favor. Tampoco podemos dejar de lado otro de los elementos clave en el medio y largo plazo: los fondos europeos Next Generation-EU, llamados a ser la palanca para lograr un modelo productivo más competitivo, eficiente y sostenible.

La recuperación no será fácil, pero hay margen de maniobra para acelerar este proceso y resolver las incertidumbres a nuestro favor.

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