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¿Qué está provocando la desaceleración económica mundial?

El PIB mundial, según las últimas previsiones del FMI, crecerá un 3% en 2019. Es, en perspectiva, el menor crecimiento desde la crisis financiera internacional de 2008.

10 DE diciembre DE 2019. 09:19H Alberto J. Lebrón (China)

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EE.UU., o la Eurozona, van a perder algo menos de un punto porcentual. Y los emergentes pasarán de crecer el 6,4% al 5,9%. La propia institución multilateral ha atribuido estas malas previsiones al conflicto comercial de China con EE.UU. (no en vano, el comercio internacional frenará su avance dos puntos porcentuales, hasta el 1,1%).

Sin embargo, desde Natixis, sus analistas recuerdan que la subida de aranceles en EE.UU. apenas representa el 0,6% del comercio internacional. “Esto, evidente, no es suficiente para desencadenar una recesión”, señala Patrick Artus, economista-jefe de Natixis, a DIRIGENTES. Más al contrario, el retroceso claro del sector manufacturero a escala global, donde las ventas de automóviles han caído durante todo 2019, justifica esta menor actividad. “Las nuevas regulaciones medioambientales, orientadas a una transformación del modelo económico en otro más sostenible, están frenando el PIB”, sostiene Artus. Precisamente, la evolución del sector manufacturero tenía una correlación perfecta con el PIB hasta 2008, lo cual ha dejado de suceder desde entonces. China, debido al cambio de su modelo económico, ha reducido sensiblemente sus importaciones durante todo 2019. Bienes industriales, además materias primas, han sido los sectores donde más se ha reducido la demanda. Y esto, de alguna manera, explica que el volumen comercial global esté presentando una desaceleración del 80%.

Mientras los nuevos sectores de la economía no se consoliden, el crecimiento mundial va a continuar perdiendo fuerza, afectando negativamente al empleo. La nueva economía, a priori, requiere de menos fuerza laboral que antes. Y esto, sin estímulos económicos, puede frenar significativamente variables como consumo e inversión. Las transiciones económicas, derivadas de revoluciones industriales como la tecnológica, necesitan tiempo. En algunos países desarrollados, como Europa o EE.UU., las opciones políticas iliberales están ganando fuerza. En China, de momento, se mantiene cierto control sobre variables clave como el empleo. Pero, sin una liberalización del sistema productivo, las ineficiencias amenazarán seriamente al crecimiento. La deuda china total, conviene recordarlo, ronda el 300% del PIB.

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