liderazgo

"Una empresa no puede sobrevivir sin pasión por innovar"

DIRIGENTES entrevista a Felipe Gómez, experto en emprendimiento.

20 DE enero DE 2020. 08:18H Mario Talavera

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Aunque la lógica y la calma inundan casi todos los ámbitos, las emociones siguen formando parte del conjunto de variables que mueven el mundo. Felipe Gómez, experto en emprendimiento, trata de explicar cómo conjugar esas dos facciones en esta entrevista con DIRIGENTES durante el último World Business Forum celebrado en Madrid.

En sus ponencias habla mucho sobre música. ¿Qué tiene que ver el mundo de la empresa con la música?

Creo que más de lo que todos nos imaginamos. Todos los líderes empresariales tenemos mucho que aprender de los músicos, especialmente de los que son virtuosos, de los que dan la vuelta al mundo tocando sus grandes éxitos. Si los grandes solistas hacen su trabajo como lo tienen que hacer, al final lo que uno ve es que el público se pone de pie a aplaudir de una manera entusiasta. Los líderes en las empresas también deberíamos buscar lo mismo en nuestras audiencias. Que nuestros clientes sean unos fans absolutos, que se paren a aplaudirnos, que lo que hacemos les emocione tanto que se generen conexiones duraderas, que son las que mueven la lealtad. Y que seamos grandes referentes del mercado. Hay mucho que aprender de los grandes referentes, que están muy enfocados en tocar muy bien su instrumento y hacer técnicamente muy bien lo que hacen y conectar con su público. Si uno toma estos ejemplos en el mundo de los negocios se va a encontrar unas similitudes contundentes.

Habla mucho del talento, del virtuosismo y de cuestiones que tienen que ver con la emoción. ¿Qué ocurre con aquellas cosas que tienen más que ver con el trabajo, el esfuerzo o la planificación? ¿Cómo se compatibilizan?

El trabajo virtuoso, la empresa virtuosa o el líder virtuoso se construyen trabajando con esas dimensiones que te acabo de explicar. Hablemos del método. En una organización el método hace que exista excelencia operacional y que eso tenga que ver con el rigor, la disciplina y procedimientos claros. Seguir esos procedimientos con la tecnología adecuada, que las personas se vuelvan expertas en lo que hacen y en esas herramientas. Y es esto lo que no tiene que ver con lo emocional, sino con lo técnico, con lo racional. Hay una dimensión racional y técnica que está fundamentada en el conocimiento profundo y en la práctica deliberada para ser mejores en lo que hacemos y convertirnos en expertos. Ese rigor nos va a llevar a ser excelentes en lo que hacemos y a alcanzar la excelencia operacional.

Luego está la segunda dimensión, que es la de las actitudes que tomamos en nuestro trabajo para conectar con las audiencias. La conexión que logramos con nuestros clientes, con nuestros compañeros o con los proveedores no tiene nada que ver con el dominio técnico, sino con cómo nos comportamos con ellos, qué actitud tomamos. Ahí hablo de tres virtudes que son fundamentales: la empatía, el servicio y la humildad. Esas tres son aptitudes que nos ayudan a conectar con las audiencias, que al final nos permite mantener ese enlace con ellos y compartir una visión de futuro conjunta.

Luego está la pasión que le ponemos a lo que hacemos, que es lo que genera esas emociones en nosotros y en los demás. La pasión está subvaluada en el mundo corporativo, pero es muy importante. La pasión es el motor de la innovación en una organización. Únicamente la gente que está apasionada por lo que hace, la gente que se pregunta cómo poder hacer las cosas mejor, o los productos o los servicios. El que no es apasionado, jamás se hace esas preguntas porque no le importa. Está atrapado en una zona de confort que le impide salirse y tener el coraje de hacer estas preguntas. Si una persona se enfoca en el método, en la actitud y la pasión, utiliza todo su ser, va a ser un líder integral o un trabajador integral.

En los últimos tiempos ha adquirido mucha importancia el concepto de emprender dentro de la empresa. ¿Por qué cree que se ha popularizado?

Hoy en día, sin importar si tú estás en una empresa, en una institución educativa, en el gobierno o si eres independiente, tienes que tener esa mentalidad emprendedora. Esa mentalidad emprendedora es la que activa el progreso en las empresas. Que la gente esté curiosa, indagando sobre nuevas maneras de hacer las cosas. Explorando. Sin tenerle miedo al fracaso. Tener esa capacidad de soñar en grande es lo que nos va a ayudar a que comportamientos y mentalidades emprendedoras estén en todas partes y es fundamental que lo hagamos.

Ese emprendimiento, esa habilidad para plantearse esas preguntas incómodas que te decía: “¿Cómo podemos hacer esto mejor?”. Son preguntas que llevan al emprendimiento interno. Alguien decía que ese emprendimiento interno está basado en la experimentación, en experimentar cosas pequeñas y grandes. Nicholas Negroponte estaba diciendo que cambiando ligeramente el color del mar podemos modificar la temperatura del mundo. Son ideas que pueden parecer un poco locas pero que tienen todo el sentido. Hay muchas formas de incentivar y apoyar esas ideas. Y las entidades de todo tipo tienen que tener ese ciclo de escuchar, implementar y apoyar esas ideas que pueden parecer locas pero pueden tener un impacto positivo en sus propios negocios.

¿En qué medida puede sobrevivir una empresa sin pasión por innovar?

Se muere. Una empresa no puede sobrevivir sin pasión por innovar. Los casos de empresas como Blockbuster, Kodak o Nokia, que fueron líderes de su mercado pero se negaron a innovar, hablan de esto. No vieron las oportunidades que tenían delante. Blockbuster tenía la oportunidad de comprar Netflix cuatro veces, y no lo hizo porque estaba en su zona de confort. Una empresa que no está abierta a estas innovaciones y dinámicas está destinada a fracasar y a morir.

Una cuestión fundamental en el mundo de las empresas es que estas compañías líderes van cambiando. Muy rara vez una empresa se ha mantenido en el ranking de las empresas más valiosas durante mucho tiempo. La empresa que era innovadora hace quince años, hoy es la menos innovadora. Una vez más, y soy enfático en esto, una empresa que no vea esas posibilidades, las nuevas macrotendencias que afectan a su negocio, tiende a desaparecer.

¿Algún ejemplo de una empresa que esté innovando y liderando esa innovación, desde su punto de vista?

Hay muchísimas, algunas muy conocidas y de las que se habla mucho. Por ejemplo, Airbnb o Uber, con todas sus dificultades son empresas que están planteando un modelo de negocio. Están creando modelos que antes no existían. También hay empresas tradicionales que están adaptándose a esto. Apple para mí es un ejemplo, porque podría parecer que está en una fase de decadencia en esa innovación, pero eso no es del todo así. La innovación de Apple está en los servicios. La gente está pendiente de los productos y no nos estamos dando cuenta de que Apple se está convirtiendo en un monstruo de los servicios en línea. El último trimestre facturó 12 billones de dólares en servicios en línea. Constantemente piensan en cómo desarrollar nuevas líneas de negocio

Otra empresa que me llama mucho la atención es NextJump, poco conocida pero que está innovando en la manera de cómo se utiliza el talento en las compañías. Tienen unas ideas y unos enfoques fuera de lo convencional.

Lo que observo que tienen en común estas empresas es que tienen un componente tecnológico muy fuerte. ¿Es así?

Creo que la tecnología es un facilitador. Hablaba anteriormente de que muchos emprendedores ven el dinero como un fin y no como un medio. La tecnología es igual. Es un medio que nos facilita, nos acelera y automatiza cosas, pero es un facilitador de procesos. Empresas que puedan ver eso, como ya lo vio Tim Collins en su libro The good to break, decía que la tecnología es un enabler, un facilitador. Entonces sí, la tecnología es una herramienta que todos tenemos para facilitarnos la vida. Y si lo usamos de la manera adecuada va a ser un inmenso generador de valor para cualquier organización.

Estamos hablando de lo necesaria que es la innovación en las empresas pero, ¿cómo se puede llevar a cabo en empresas que se encuentran en sectores más tradicionales? ¿Cuáles son las claves?

En todas las empresas, no importa si son industrias, productos, servicios o tecnología, lo que sea, hay un concepto que yo llamo innovación dormida. Todo el mundo que trabaja en esa organización tiene ideas de cómo mejorar la empresa. Todo el mundo. Siempre. Pero esas ideas no siempre se ponen sobre la mesa. Porque a la gente le da miedo que la juzguen, porque no hay vehículos para canalizar esas ideas, porque son empresas arrogantes que no quieren cambiar su forma de funcionar, porque no hay una cultura de colaboración… Pero hay una cantidad de ideas, opciones que cualquier empresa tiene en la mente de sus colaboradores, que creo que ahí están los ingredientes del éxito de cualquier empresa. La que consiga desarrollar los mecanismos que permitan analizar e implementar las ideas de sus empleados será la compañía que resulte vencedora. No siempre hace falta traer un grupo de expertos de fuera, cuando en tus cuatro paredes tienes la experiencia, las ideas y el conocimiento.

Hace mucho hincapié en el personal de las empresas. ¿Cree que ha mejorado la forma en que intentan entender o adaptarse a las inquietudes de los trabajadores?

Es difícil de responder. He visto que muchas veces las áreas que están encargadas del capital humano terminan gravitando a tareas operacionales del talento: contratar, entrenar, despedir, hacer planes de sustitución… Son cosas importantes, por supuesto, pero se les olvida la gente. Hay muchas empresas que llaman en broma a su departamento de recursos humanos, departamento de recursos inhumanos. Esto es un llamado, un momento para despertar a los responsables para que vean que los procesos de reclutamiento y formación deben ser adecuados, pero no se nos puede olvidar que el rol principal es potenciar lo que hace la gente. Que se vuelvan virtuosos.

Está insistiendo en el fomento de la excelencia dentro de las empresas. De la importancia que tienen los empleados para que se produzca la innovación en una compañía. Pero en ocasiones se ha observado que al empleado que sobresale, o que tiene nuevas ideas se le intenta acallar porque parece que es molesto por la comparación con los demás. ¿Se tiende a la mediocridad en las organizaciones?

Es muy común. Ayer leía un artículo que decía que cuando los colaboradores más pasionales en el trabajo se empiezan a quedar callados, es un síntoma de que el sistema de la organización y su cultura están aplastando su capacidad para canalizar su pasión en beneficio de la empresa. Las compañías tienen que estar atentas a modificar sus culturas para que la gente pueda ser auténtica con sus intereses y sus pasiones, que no siempre están alineadas con su función. Un gerente de recursos humanos puede tener mucha pasión con el mercadeo. Esas pasiones, esos carismas hay que tratar de tenerlos a disposición de la organización y utilizar lo que más pueda funcionar en el contexto de la empresa, algo que muchas veces estamos ignorando.

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