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La atípica lucha de Suecia contra el COVID-19

Distanciamiento social, bares abiertos o responsabilidad colectiva definen a la actuación del país escandinavo en la lucha contra la pandemia. Pero la situación del virus también ha acelerado algunas tendencias que ya estaban puestas en marcha como el impulso a sectores como el tecnológico, la Inteligencia Artificial, la logística, el comercio online o las inversiones públicas verdes donde se encontrarán oportunidades en el día después

20 DE abril DE 2020. 08:00H Alexandra Gheorghiu

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Confinamiento y restricciones severas a la vida pública y la actividad económica. Son unas de las palabras que describen la actual situación que viven millones de personas en todo el planeta. Pero no es la vía que Suecia contempla y prosigue con su ritmo de vida habitual sin alteraciones significativas.

La estrategia del Gobierno sueco se sostiene sobre la confianza en la población y en la "responsabilidad individual". A diferencia de España, que decretó el cierre de los centros educativos como una de las primeras medidas, en el país escandinavo esto no se ha dado y los estudiantes menores de 16 años han continuado acudiendo a clase y a los parques, como justificación de que corren poco riesgo de contagiarse. Asimismo, los bares y restaurantes o los centros de ocio, permanecen abiertos. Suecia disfruta del inicio de la primavera al aire libre.

Entre las acciones impuestas se encuentran la de cerrar instituciones de educación superior, adoptar el teletrabajo, así como prohibir las aglomeraciones o reuniones públicas donde se concentren más de 50 personas (anteriormente la restricción se fijaba en 500 individuos). En suma, distancia social, evitar viajes no esenciales y no visitar a los familiares que estén en residencias de ancianos. Ya que el objetivo es proteger a los mayores de 70 años, a quienes sí les han instado a no salir de sus viviendas.

Aunque Suecia haya adoptado un enfoque diferente en cuanto a la crisis del coronavirus, "no quiere decir que no haya cambiado la vida de los suecos, la actividad económica se ha reducido en gran parte, muchos de los ciudadanos teletrabajan", así ha reflejado la situación que vive el país el Embajador de Suecia en España, Teppo Tauriainen, en una jornada organizada por la Cámara de Comercio de Madrid. Y ha señalado que "la meta del Gobierno ha sido evitar una sobrecarga en el sistema sanitario". Hace un balance positivo y aunque la situación sea más compleja en Estocolmo, "la situación está bajo control". Sin embargo, médicos y científico claman un cambio. 

Si bien, los ciudadanos están respondiendo positivamente a estas recomendaciones y se confinan en sus hogares por decisión propia, las cifras no reflejan que estas medidas estén dando resultados: más de 12.000 contagiados y 1.203 decesos, gran parte de estos casos se han confirmado en la capital. Un planteamiento que contrasta con el establecido por sus vecinos nórdicos, que tomaron medidas mucho más restrictivas desde el principio. 

Efectos sobre la economía sueca

En lo que respecta a los efectos de esta reducción en la actividad económica, aunque no haya una paralización total, los efectos en el desempleo ya se empiezan a notar. En palabras del Embajador: "Suecia siendo una economía abierta no puede quedarse indiferente ante los efectos de una crisis como esta". Comentó además que "el grado de internacionalización y la integración de la economía sueca al mundo a través de las cadenas de valor, históricamente, ha sido una virtud y una fuerza para la economía del país". Por ello, en esta situación de alteración en el comercio mundial también sufren las empresas nacionales. Las exportaciones son "extremadamente importantes" y de igual manera sus importaciones. Entonces, cuando la demanda externa disminuye se notan los efectos negativos en su economía. 

Pese a ser consciente de que caerá su PIB y el empleo, asegura que están "bien equipados", ya que han hecho un manejo "bastante bueno de su economía en los últimos 10-15 años y los balances son bastante buenos". Y habla de que hay margen para introducir medidas para confrontar la crisis. También habla de consecuencias en el intercambio comercial y en la cooperación internacional: "El mundo no va a ser el mismo después de esta crisis y lo que ha demostrado es que hay ciertos riesgos con la interdependencia global y ver qué podemos aprender en el futuro". En este sentido, habrá que ver de qué manera se puede aumentar la autosuficiencia a nivel nacional y de la Unión Europea. Las empresas suecas se han dado cuenta de que depender de mercados como el chino, por ejemplo, se ha mostrado como "un riesgo", ya no por el coronavirus, sino también por los conflictos comerciales entre Estados Unidos y China que han afectado a empresas suecas. 

En relación a las medidas tomadas por el Ejecutivo sueco, ha aumentado la ayuda financiera a los municipios, por ser más importantes que las regiones en la organización de la sociedad. Asimismo, han aumentado los recursos al seguro de desempleos y también el Estado ha introducido garantías a las pymes y postergar ciertos impuestos y contribuciones a la Seguridad Social, así como posibilidad de despidos temporales. En la jornada la directora general de la Cámara de Comercio Hispano-Sueca, Anna Fransson, ha hablado de que las empresas industriales siguen funcionando pero, por ejemplo, Volvo anunció ERTE de 25.000 personas y uno de sus principales problemas serán la falta de suministro. 

De igual manera, se ha dado apoyo estatal para cubrir ciertos costes fijos, como los alquileres, que no van a desaparecer aunque los negocios estén cerrados. También se ha aumentado la liquidez en la economía "para que no falte dinero", pero también la capacidad de ciertas instituciones que tienen que ver con el fomento al comercio exterior. 

Oportunidades post-crisis

Una de las conclusiones de la charla fue que la situación del virus ha acelerado algunas tendencias que ya estaban puestas en marcha. Es decir, a aumentar las inversiones hacia sectores como el tecnológico e Inteligencia Artificial, el logístico, el comercio online, las inversiones públicas verdes o el sector industrial.

En este sentido, la IA tiene un alto potencial para contribuir en este momento y traer un cambio estructural, es decir, habrá una mayor demanda de sistemas de integración, de tecnología avanzada para el teletrabajo y las soluciones basadas en IA serán las impulsoras de este cambio. 

Suecia es uno de los países más digitalizados, un hecho que impulsa año a año el comercio online, de lo que también se beneficia el sector logístico. Asimismo, la apuesta del país escandinavo por la sostenibilidad y las infraestructuras también se constituyen como una oportunidad para las empresas tras el COVID-19, debido a que quieren "crear una transición hacia una sociedad más verde". 

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