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La pandemia, cerca de liquidar una generación de trabajadores

La crisis provocada por el coronavirus golpea a los trabajadores más precarios, en especial a los jóvenes

22 DE diciembre DE 2020. 08:30H Mario Talavera

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Los altos niveles de desempleo de España se han instalado como un elemento más del paisaje. Que los porcentajes de paro superen las dos cifras es algo tan habitual que forma parte de la cotidianidad, como los calificativos que acompañan a su antónimo, el empleo: temporal, precario o emigración.

Estos apellidos del empleo no están puestos porque sí. Hablan de la costosa incorporación al mercado de trabajo, que sucede sobre todo entre los jóvenes. Antes de la pandemia, en febrero de este año, el desempleo entre los menores de 25 años alcanzaba el 31,2%. En apenas un mes, ese porcentaje se elevó al 34,8% y, según los últimos datos, ya se encuentra en torno al 40%.

La interpretación más obvia es que los jóvenes, sobre todo aquellos que trabajan en los empleos más precarios y temporales, han sido los primeros en perder sus puestos de trabajo. El presidente del Consejo Económico y Social de España (CES), Pedro Fernández Alén, incide en que "las perspectivas no resultan nada halagüeñas", por lo que la cúspide de la "segunda gran pandemia" que vive España podría estar presente por mucho tiempo.

Durante la presentación de un estudio del CES, Fernández Alén alertó de que, si no se encuentra remedio, España está ante el "riesgo de perder una generación". Desde su punto de vista, la elección es sencilla: "Debemos destinar tantos recursos como sean necesarios. Lo que no gastemos hoy tendremos que gastarlo mañana en subsidios".

Causas del desempleo

Para Héctor Maravall, consejero del CES y responsable del análisis, España adolece de una "alta incidencia del abandono escolar temprano". No obstante, este no es el único problema, ya que el estudio concluye que los jóvenes españoles tienen menores niveles de competencias básicas en todos los niveles educativos, tanto en el caso de los que no tienen estudios como en los de los graduados universitarios.

Asimismo, el informe da a entender que existe una dualidad entre los jóvenes, entre aquellos que consiguen acabar sus estudios universitarios y aquellos que abandonan el sistema educativo mucho antes, en la fase obligatoria. Eso repercute en que los niveles formativos intermedios tienen un peso "escaso", en concreto, la Formación Profesional (FP), que podría ayudar a resolver parte del problema.

La elección de las ramas de estudio también es clave en la situación de los jóvenes españoles. Por un lado, existe una alta concentración en ciertos sectores profesionales que, por otra parte, dejan de lado los estudios de contenido científico y tecnológico. Además, la elección de este tipo de materias es aún más reducida entre las mujeres. Por ello, desde el CES se recomienda impulsar el inicio de estudios con un alto potencial de crecimiento, como son aquellos relacionados con la tecnología.

En cuanto a la naturaleza del trabajo de los jóvenes, hay que diferenciar entre varios tipos. En primer lugar, se encuentran aquellos que no estudian, no trabajan y no buscan empleo. Por otro lado, el CES distingue entre los que tienen menos formación, que alternan periodos de trabajo con otros periodos prolongados de desempleo. Además, la temporalidad se ceba con los que consiguen entrar en el mercado de trabajo.

Esto significa que la "persistente temporalidad" y la mayor rotación entre los jóvenes les impide acceder a puestos estables en los que seguir formándose. Así, el CES admite que los jóvenes sufren una "alta proporción de contratos de muy corta duración", lo que obliga a muchos de ellos a buscar empleo y eleva la competencia. En definitiva, Maravall asocia los altos niveles de paro a la temporalidad de los contratos que se hacen a los jóvenes.

De ese modo, una de las soluciones a esa situación podría ser incentivar el paso de temporales a indefinidos. Maravall señala que debe encontrarse un "incentivo mayor" para la conversión de trabajos temporales para los jóvenes, que redunde en una mayor estabilidad. En ese sentido, los fondos europeos pueden servir para este fin.

Por último, el informe recoge la necesidad de integrar el emprendimiento dentro de la educación. Hay que "potenciar la participación joven en el emprendimiento, sobre todo para las mujeres", reflexiona Maravall. Asimismo se recomienda poner en marcha instrumentos que faciliten la experiencia práctica, como deberían ser los contratos en prácticas que, no obstante, tienen un papel marginal, según el CES.

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