El mercado de bonos verdes en los emergentes se enfrenta a 5 desafíos

En un contexto en el que los flujos de inversión desde el comienzo de esta última crisis han demostrado ser más resistentes hacia inversiones verdes frente a inversiones “tradicionales”, Amundi e IFC presentan la segunda edición del Amundi-IFC Emerging Market Green Bond Report 2019. 

Los cálculos de IFC apuntan a un potencial de inversión climática de 29,4 billones de dólares en ciudades de mercados emergentes hasta 2030 y señalan que “las políticas y productos financieros sostenibles, como los instrumentos de deuda, ya están ayudando a cerrar esta brecha, al financiar proyectos con beneficios ambientales y sociales”. 

El mercado global de bonos verdes, que ya ha superado en la actualidad los 700.000 millones de dólares en emisiones en circulación, está en auge y los emisores de mercados emergentes se beneficiarán del aumento de la demanda. De momento, en el último ejercicio, “las emisiones de bonos verdes de mercados emergentes aumentaron un 21% hasta 52.000 millones de dólares, llevando el tamaño total del mercado hasta los 168.000 millones de dólares”, explican en el informe.

China, líder 

China es el país líder en el crecimiento de los bonos de este tipo en emergentes, en un contexto en el que la región de Asia Oriental y Pacífico siendo responsable del 81% del mercado. Más allá del gigante asiático, India, Chile, Polonia, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos y Brasil fueron los principales emisores.

En términos de tamaño, las emisiones oscilaron entre los 1.500 y los 2.900 millones de dólares a lo largo de 2019, mientras que “alrededor del 52% están en divisa fuerte, y excluyendo a China, las emisiones de bonos en divisa local representan el 9% de las emisiones acumuladas de bonos verdes de mercados emergentes”, subraya el informe.

Además, son las instituciones financieras quienes más recurren a este tipo de emisiones (un 59% que compara con el 19% de los mercados desarrollados).

El estudio de Amundi e IFC también constata que al menos 14 países emergentes han puesto en marcha directrices sobre bonos verdes en el último ejercicio. Sin embargo, deja a las claras también que existen varios retos que deben atender para facilitar más el desarrollo del mercado de bonos emergentes. En concreto, apuntan a cinco desafíos.  

El primero de ellos tiene que ver con la “calidad y disponibilidad de información para identificar, medir y monitorizar las inversiones verdes”, el segundo con las limitaciones de oferta, un tercer factor corresponde a la escasa concienciación y conocimiento en productos verdes, unido a la inestabilidad de estos países y sus marcos regulatorios, sin olvidar que se trata de “mercados infra-desarrollados con liquidez insuficiente y elevados costes de transacción”, enumeran.

2020-05-10 23:03:19

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