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Value investing, ¿una estrategia frente a la volatilidad?

Desde los años 30 existe la filosofía de invertir en valor, o también conocido como value investing. Este modo de gestionar el patrimonio e invertir se ha hecho cada vez más popular gracias a personas como Warren Buffet. Pero, ¿es una estrategia a tener en cuenta para capear la volatilidad imperante?

08 DE enero DE 2019. 11:39H Patricia Malagón

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El value investing se ha popularizado dentro del mundo de la inversión por ser la estrategia que han seguido inversores como Warren Buffet o Benjamin Graham, “pero sorprende comprobar que la inmensa mayoría de los inversores no invierten de acuerdo con esta filosofía.”, puntúa el analista Ignacio Moncada.

La inversión en valor “no es más que comprar algo por debajo de su valor intrínseco”, explica Alejandro Estebaranz, asesor de True Value. A simple vista puede parecer sencillo, pero la dificultad radica en calcular el valor intrínseco de ese activo. Llegar a conocer ese valor real necesita de una evaluación de la “calidad del negocio, del retorno sobre el capital invertido, entender el negocio, saber quién lo dirige y usar múltiplos de valoración”, concreta Estebaranz. Un caso práctico de esta estrategia es lo sucedido con Volkswagen tras el diésel-gate, “las acciones bajaron desde más de 240 euros a 100 euros en pocas semanas. Unos meses después subieron más de un 50%.”, concreta el también autor del popular canal de Youtube, ‘El arte de invertir’.

Poniendo sobre el papel la inversión en valor, se encuentra que la base radica en el análisis y en la aplicación de unos parámetros concretos para analizar las compañías. No son pocos los libros escritos por inversores como Joel Greenblatt en el que se explica el análisis que se debe aplicar para conocer en qué activos residen las oportunidades que se buscan. Es más, gracias a la tecnología, a día de hoy hay múltiples herramientas en internet que permiten seleccionar las compañías del sector que se desee y aplicarles los parámetros fijados previamente. Unos segundos después, en la pantalla del ordenador aparecen aquellas compañías que ofrecen buenas oportunidades.

Las ventajas del value investing

La inversión en valor es una estrategia más dentro del mundo de la inversión, pero “tiene algunas ventajas que están ayudando a hacerla cada vez más popular”, comenta Moncada. En primer lugar, no es una forma de invertir, “técnicamente compleja, no hace falta ser un genio para aplicarla. Por otro lado, ofrece un sistema que huye de complicaciones innecesarias y que pretende blindar al inversor frente a la improvisación y los errores derivados de las emociones. Pero su principal ventaja es que es un método con el que se tienden a generar rentabilidades a largo plazo superiores a los que se alcanzan con otros métodos.”, puntúa el analista financiero Ignacio Moncada.

En una situación marcada por la volatilidad, como ha ocurrido en el último trimestre de 2018, la inversión en valor puede ser una buena manera de evitar los vaivenes bruscos del mercado. Otras de las ventajas “consiste en no intentar predecir los movimientos de mercado, sino aprovecharlos para comprar el mismo activo que ayer más barato, o venderlo algo más caro. De esto deducimos que la volatilidad, lejos de ser una medida de riesgo, nos brinda oportunidades de compra o venta de forma diaria. El riesgo estaría representado entonces por una pérdida permanente de capital, pero nunca por la volatilidad”, afirman desde Azvalor.

Con todo lo expuesto, “el value investing ha demostrado ser el método de inversión más seguro y rentable a largo plazo. De hecho, es el que utilizan prácticamente todos los inversores y gestores que logran batir al mercado de forma consistente.”, afirma contundente Paco Lodeiro, creador de ‘Academia de inversión’.

Rentabilidad

En este apartado los analistas consultados muestran un gran consenso: la rentabilidad del value investing se debe medir a largo plazo. Citando de nuevo a Greenblatt, el inversor calcula que con su método de inversión en valor se consigue un retorno superior al 22% de manera anual. Lo cierto, es que al comprobar su tesis utilizando una herramienta online de Zona Value, se observa que el inversor está en lo cierto y que la rentabilidad se muestra más o menos similar en el periodo 1997-2007 y en el 2007-2017.

Las rentabilidades medias anualizadas “no anuales de diversos inversores en valor reflejan claramente la posibilidad de batir al mercado a largo plazo siguiendo esta filosofía. Por mencionar unos pocos: Peter Lynch, alrededor de un 29% en 13 años, Walter Schloss, entorno a un 15% en 4 décadas y media o el propio Warren Buffet, con un 20,9% desde 1965 a 2017”, explican desde Azvalor.

En resumen, la estrategia value consiste en estudiar y analizarlos miles de compañías que hay en el mercado conforme a unos parámetros fijados previamente – una de las maneras más simples es tomar los parámetros que utilizan inversores consolidados – y después seleccionar aquellas en las que finalmente se invertirán.

Aunque, a grandes rasgos hay tres formulas fundamentales a la hora de invertir en valor. La primera de ellas es el ‘deep-value’, que consiste en comprar activos de empresas buenas a muy buen precio por problemas temporales, como fue el caso de Volkswagen. El segundo método es “apostar a caballo ganador e invertir en las mejores empresas que, a pesar de tener una valoración más exigente, el mercado con su fijación cortoplacista infravalora en el potencial a largo plazo”, explica Alejandro Estebaranz. Finalmente, la tercera vía es ser contrartian, “hay veces que el mercado está negativo con un sector y no con una empresa en particular. Actualmente el sector del automóvil está a múltiplos muy atractivos por diferentes motivos, si uno ve más allá de ese ruido, puede invertir en empresa muy sólidas del sector a valoraciones no vistas desde la crisis del 2008.”, añade el asesor de True Value.

¿Adecuado para todos?

El value investing “se adapta a cualquier perfil de inversión, ya sean conservadores o agresivos. Es una estrategia que requiere de tiempo y esfuerzo, tanto en la formación como en el análisis. Es adecuado para aquellos inversores con capacidad de esfuerzo y la calma necesaria para ir, a veces, contra el mercado”, resume Paco Lodeiro.

En el mismo sentido coinciden el resto de expertos consultados. La inversión en valor no se puede catalogar de arriesgada o conservadora y tiene, a priori, cabida en todas las carteras. Simplemente se necesita una estrategia clara, paciencia y visión a largo plazo.

La moda ‘value’

Desde que comenzó la crisis económica del año 2008, la inversión en valor ha crecido de forma ininterrumpida y es considerada una moda. Lo cierto es que no hay más que navegar un par de minutos en internet para comprobar el gran volumen de contenido que ha surgido en torno al value investing: cursos, libros, webinar, conferencias, etc.

Pero no solo ha crecido el volumen de contenido, también lo han hecho las gestoras dedicadas exclusivamente el value investing. No obstante, “centrándonos en datos patrimoniales, a nivel agregado en España la gran mayoría del crecimiento está por venir”, advierten desde Azvalor.

La realidad es que solo en España hay 265.000 millones de euros en fondos de inversión, de los cuales 14.500 están en fondos value. Si bien el patrimonio total de activos bajo gestión en fondos que siguen el value investing ha ido creciendo en los últimos años, “hemos de tener en cuenta que los mismos han sido años positivos para este sistema de inversión, por lo que la captación neta de estas entidades, aun habiendo crecido, lo ha hecho de forma más bien orgánica y sin grandes excesos.”, subrayan en la boutique de gestión de activos Azvalor.

Uno de los motivos por los cuales no hay un gran volumen de patrimonio bajo gestión en fondos con filosofía value es por la “fuerte bancarización de la inversión en bolsa en España, sector que en contadas ocasiones invierte acorde a esta filosofía”, señalan los expertos de Azvalor.

Columna

Lorenzo Serratosa, CEO de Kau Markets

Titular: “La esencia value”

Hace muchos años un hombre muy sabio condensó en una frase todo lo que tenemos que saber para hacer buenos negocios e inversiones: “más vale pájaro en mano que ciento volando".

Después de esta genialidad ha llovido mucho, y han desfilado muchas culturas y muchas maneras nombrar las mismas cosas y aplicarlas a muchos ámbitos. Una de ellas es la que creó Benjamín Graham allá por los años 30, el arte de tener muchos pájaros en la mano cada vez que invertirnos nuestro dinero en bolsa: el value investing.

Graham dijo: “Debemos saber diferenciar entre precio y valor”. Precio es lo que pagas por una acción y valor es lo que obtienes a cambio. Y este valor obviamente debe ser superior al precio, cuanto más mejor.

Llevado al mercado de valores debemos preguntarnos, ¿Cuánto vale el negocio de una empresa?, ¿es caro o barato comprar acciones a 7 euros? Para saberlo es necesario aplicar las fórmulas que nos permitan conocer su valor para saber cuan diferente es de su precio.

Pocos hacen este ejercicio y compran en bolsa según lo que leen en los periódicos u otros condicionantes. Pero no solo el precio es importante, sino también, por supuesto, lo que obtienes a cambio.

Esta es la gran ventaja de los inversores value, la ventaja de saber que invertir en acciones no es diferente de comprar una casa, no es diferente de comprar una lavadora y que debemos aplicar los mismos principios que aplica nuestra madre cuando compra el jamón. En definitiva, nada más que el sentido común aplicado con inteligencia para saber si lo que estamos comprando merece el precio pagado.

Esta manera de estar en el mercado lo cambia todo. Produce lo que llamaré el “giro copernicano financiero”. Las crisis no son lo mismo, ni el riesgo de las inversiones se mide igual, ni la volatilidad se mide de la misma manera.

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