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España enfrenta la oposición de Europa del Norte a las subvenciones

La ronda de visitas europeas de Pedro Sánchez se salda con la única certeza de que el acuerdo será difícil

17 DE julio DE 2020. 08:30H Mario Talavera

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La propuesta de la Comisión Europea mostró la ambición de apostar por la generosidad en lugar de la austeridad. Con lo que no contaba la presidenta, Úrsula von der Leyen, es con que cada uno de los 27 gobiernos de la Unión Europea tienen unas necesidades e intereses distintos y, algunos, contrapuestos.

La principal dificultad del Consejo Europeo que se presenta este viernes y sábado es que no hay opción de no llegar a un acuerdo, porque no se dará el visto bueno hasta que no haya unanimidad. Se discute si los 750.000 millones del plan que propuso von der Leyen se mantienen, si de esa cantidad, 500.000 millones se facilitarán a los estados mediante subvenciones, si se emitirá deuda para financiar el plan o si, por el contrario, esas cifras tendrán que adelgazar, vistas las posiciones de los diferentes mandatarios europeos.

El gobierno español defendió desde el comienzo de la crisis que es necesario emitir deuda para poder ayudar ahora a los estados y que, como después propusieron Alemania y Francia, debía hacerse en forma de transferencias directas y no como préstamos. Por ello, la propuesta de la Comisión Europea se recibió con optimismo, aunque la realidad muestra al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que tendrá que ceder.

La semana pasada comenzó con el encuentro de Sánchez con su homólogo italiano, Giuseppe Conte. Las intenciones de ambos países son similares, por lo que la reunión sirvió para afianzar los puntos en común. No ha sucedido así en las escaramuzas de Sánchez durante esta semana, en la que su discurso ha dado un vuelco completo.

El lunes, Sánchez se desplazó hasta La Haya (Países Bajos) para ser recibido por el primer ministro neerlandés, Mark Rutte. En una conversación informal con los periodistas antes de recibir a Sánchz, Rutte advirtió de que no será fácil llegar a acuerdos. Tras la conversación entre ambos dirigentes, fuentes del Gobierno apuntaban que la propuesta de la Comisión Europea es "el punto de partida mínimo para la negociación".

Sin embargo, Rutte, que capitanea el grupo de los llamados países "frugales", enfrentó las intenciones de Sánchez. Así, el primer ministro neerlandés anunció que su país no tiene ninguna prisa por llegar a un acuerdo, lo que hace prever que esta cumbre sea un preludio de algunas más en las próximas semanas.

Al día siguiente, el martes, Sánchez voló hasta Alemania para reunirse con la canciller, Angela Merkel. El presidente del gobierno español insistió en la comparecencia conjunta con la dirigente alemana que su objetivo es "llegar a un acuerdo en el mes de julio. Julio tiene que ser el mes del acuerdo".

En ese momento, Sánchez modificó su discurso, al reconocer la "difícil negociación por delante, muy difícil", así como los intereses contrapuestos que tienen los distintos países. Reconoció que, de todas las visiones que existen en el continente, "ninguna es mejor que otra", si bien pidió a los demás líderes europeos que no veten las propuestas.

El miércoles, las negociaciones se produjeron en Suecia y Francia. Stefan Löfven, primer ministro sueco, dijo ante la prensa que no su país espera que no se produzcan transferencias directas, sino que las ayudas se distribuyan en forma de préstamos. A continuación, Sánchez no tuvo más remedio capear el mazazo que acababa de asestarle Löfven. Reconoció, como hizo ante Merkel, que existen diferentes opiniones sobre como llevar a cabo el plan de ayudas, pero se esmeró en recalcar las diferentes legislaciones y reformas que el Consejo de Ministros ha aprobado durante la crisis, como una forma de defender sus peticiones.

La última parada del presidente del Gobierno, en París, tuvo un recibimiento más cordial del presidente francés, Emmanuel Macron. En dicha reunión, ambos dirigentes mostraron su sintonía en poder avanzar hacia una respuesta contundente de la Unión Europea ante la crisis.

Queda en el aire una de las preguntas que realizó la Televisión Sueca a Sánchez: "¿Por qué Suecia y la Unión Europea tendrían que darles a ustedes fondos gratis?". Aunque el presidente del gobierno respondió con evasivas en suelo sueco, queda visto que los líderes europeos pedirán una contestación eficaz ante las demandas españolas.

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