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El reto de Macron: Francia tiene que ahorrar

El reelegido presidente tiene que reducir la deuda pública con urgencia, al mismo tiempo que debería acelerar las reformas, un reto casi inalcanzable

23 DE junio DE 2022. 06:35H Stefanie Claudia Müller

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Sin duda, la pandemia ha ahorrado a Emmanuel Macron muchas broncas de los chalecos amarillos. Simultáneamente, se han incrementado de nuevo los gastos del Estado que él mismo pretendía reducir desde su llegada a la presidencia en 2017. La deuda pública alcanza ya alrededor del 118% del PIB, mientras la economía empieza a estancarse. Para calmar las protestas en esta crisis sanitaria y energética, Macron ha tenido que abrir la caja una y otra vez. En 2021, los gastos públicos llegaron al 59,2% del PIB, más que en ningún otro país de la UE. 

El Estado francés está muy presente en la vida de los franceses con ayudas y prestaciones, lo que aprecian los ciudadanos, pero se ve con cierto temor en Bruselas. En Francia, no solamente las familias reciben por cada niño un importe mensual como ayuda, sino que también existe un “premio” de casi 1.000 euros por cada nacimiento. Bruselas, y sobre todo Alemania, están muy preocupados por la situación de deuda que se ha producido en Francia debido a sus altos gastos públicos. Además, según el Instituto Montaigne el Estado francés pierde al año con la nueva fiscalidad a la baja ingresos públicos por un importe de alrededor de 44.500 millones de euros. 

Actualmente, Macron y Pedro Sánchez son aliados en el endeudamiento estatal y toman una posición conjunta en cuanto a flexibilizar las reglas de Maastricht para poder llevar a cabo las necesarias transformaciones verdes. Sin embargo, mientras España, que recibe 140.000 millones de euros de los Fondos Next Generation – Francia solamente recibe 40.000 -, tiene que vigilar cada céntimo de sus inversiones por la crítica constante de los países del norte de Europa sobre el despilfarro español, Macron ya ha dejado claro que ahorrar no es su prioridad. También, debido a esta actitud, los votantes le han dado una segunda oportunidad en las elecciones presidenciales después de un crecimiento del PIB de casi el 8% en 2021. El resultado de las elecciones parlamentarias en junio no está nada claro y puede ser que un Gobierno diferente al partido de Macron La République en marche dificulte todavía más la transformación de un país que se ha quedado anticuado en muchas cosas.

Macron y La République en marche son la mejor solución para Europa 

Para la antieuropeísta Marine Le Pen, y también para el líder de la izquierda Jean-Luc Mélenchon, Francia debería gastar todavía mucho más y no escuchar tanto a Bruselas: "La verdadera historia de la Unión Europea es la de un profundo engaño y, desde 2005, una toma ilegal del poder", escribió Mélenchon en el prólogo de la estrategia europea de su partido para el año electoral 2022. 

Por el momento, según el informe del instituto de investigación francés OFCE, las medidas de Macron han beneficiado especialmente a las clases medias, pero también al 10% de familias con ingresos más bajos y al 10% de familias más ricas. En este sentido, Macron ha cumplido con su objetivo de ser un presidente para todos, aunque en la parte de las familias de clase social baja, para los inmigrantes ha hecho poco y los retos sociales y económicos son muy grandes. La grande nation sufre desde hace años la desindustrialización. Le Pen cree que es debido a la escasa lealtad de Alemania pero, en realidad, también España es cada vez más un rival para Francia a la hora de atraer inversiones inmobiliarias, empresariales y turismo. Últimamente lo es hasta a nivel energético: actualmente España exporta gas a Francia, en lugar de importar energía de su vecino como era habitual.

España y Alemania "roban" inversiones verdes a Francia

España se percibe como un país abierto, flexible y colaborativo, mientras la imagen de Francia entre muchos inversores sigue siendo la de una nación concentrada en sí misma y no muy receptiva para recibir lecciones ni recortes de gastos, además de alérgica a grandes reformas. 

El país, que apuesta por la energía nuclear, está atrasado en temas de transformación verde y la extrema derecha e izquierda juegan con que la inflación, que es con un 5% mucho más baja que en Alemania y España, es resultado de la política de Macron. 

El paro francés, sin embargo, es con un 7,4% más elevado que en Alemania aunque mucho más bajo que en España. El programa de reformas y ayudas de Macron tiene un coste anual de 50.000 millones de euros al año pero no todo se arregla con dinero. 

Hace falta un cambio de mentalidad. La diferencia de la idea de los franceses de su vida, comparada con la del vecino alemán o español, se aprecia en los problemas que tienen para aumentar la edad de jubilación de los 62 a los 65 años, mientras que en Alemania y en España está en los 67 y se piensa en elevarla hasta los 70 años por una cuestión de esperanza de vida y finanzas públicas. 

La falta de visión y las decrecientes ganas de trabajar podrían ser el fin de la grande nation. El tiempo de trabajo semanal promedio acordado colectivamente en Francia es de 35,6 horas. En Alemania son 37,7 horas según el convenio colectivo. En promedio, las horas de trabajo acordadas colectivamente en los 27 estados miembros de la UE fueron de 38,1 horas por semana.

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