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"El sistema actual de cotización de autónomos es una anomalía en Europa"

Entrevista a la secretaria general de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), María José Landaburu

05 DE abril DE 2021. 08:37H Carmen Muñoz

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Los autónomos españoles no atraviesan su mejor momento. Doce meses después del inicio de la crisis sanitaria, muchos de ellos no han conseguido soportar el embiste de la falta de demanda provocada por las restricciones. Para los que sí han logrado aguantar el tirón, les queda el consuelo de que la vacuna les devuelva a la vieja normalidad lo antes posible. Con la cuarta ola de contagios a la vuelta de la esquina, cruzan los dedos para que las ayudas directas a fondo perdido les lleguen a tiempo. DIRIGENTES charla con la secretaria general de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), María José Landaburu, sobre esta parte del tejido empresarial, con la perspectiva que da analizar las cosas una vez pasado el tiempo.

Un año de pandemia. ¿Podría hacer un balance de la situación que atraviesan los autónomos?

Hablar de este año de pandemia, es hablar de perplejidad, inseguridad, dolor, y de un cambio de época que sin ninguna duda será recordado en el futuro. Durante este año hemos podido ver cómo el conjunto de la actividad económica se ha visto gravemente afectada, y hay un horizonte de mucha incertidumbre. Esta situación repercute directamente en los trabajadores y trabajadoras autónomas. Somos uno de los colectivos que está viviendo esta nueva crisis económica de forma muy directa, como consecuencia de la precariedad estructural de la que partimos. Autónomos de sectores tan importantes en el tejido productivo de nuestro país, como son el de la hostelería, turismo, taxi, actividades vinculadas a la producción de eventos y a la cultura, y muchos otros, han visto además como sus proyectos profesionales y de vida se veían sacudidos, paralizados por momentos, y en todo caso muy afectados por el descenso de ingresos y de actividad.

Desde UATAE hemos vivido un año trabajando continuamente para que el Gobierno impulsase medidas excepcionales de protección y hemos conseguido una respuesta inédita respecto a crisis anteriores -como la habilitación de prestaciones especiales para asegurar un mínimo colchón en los ingresos familiares de muchas y muchos autónomos-, a las que se suman ahora los nuevos fondos que se han configurado mediante ayudas directas, que pueden ser un balón de oxígeno pero que necesitan corregir algunas deficiencias importantes, tal como le hemos reclamado ya al Gobierno.

El plan de ayudas directas aprobado por el Gobierno excluye algunos colectivos como los autónomos temporales o las autoescuelas. A su juicio, ¿qué lagunas presenta esta medida?

Hemos valorado positivamente que se articulen ayudas directas para el tejido productivo de nuestro país, que vemos como a diario está haciendo un esfuerzo sobrehumano para no echar el cierre definitivo a sus negocios. Eso sí, no podemos entender ni compartimos que estas ayudas se articulen en torno a un mecanismo excluyente filtrando el acceso mediante el CNAE de cada autónomo, ya que esto deja fuera a muchos y muchas que también necesitan ese balón de oxígeno. Insistimos al Gobierno en que abra el alcance e introduzca criterios incluyentes para no dejar a ningún autónomo atrás. No podemos apoyar un modelo que deja de lado a los autónomos temporales, siendo este uno de los colectivos más sacudidos por el descenso de la actividad turística, así como a las peluquerías, las academias culturales o una parte importante del transporte de mercancías, que tienen actividades que forman parte de la cadena de valor de la hostelería o el comercio, fuertemente restringidos por la crisis sanitaria.

¿Cuántos autónomos se podrían salvar en caso de que se ampliara la lista de beneficiarios?

Desde UATAE partimos de la base que los CNAE no son reflejo de la realidad de la actividad de los trabajadores y trabajadoras por cuenta propia, porque en su definición siempre ha primado más la burocracia que una mirada flexible acorde a la realidad económica. Y que tiene vacíos. Hay un claro ejemplo que ilustra la problemática de este sistema y ese es el del colectivo de los feriantes, que no cuentan con un código propio. Esto nos indica que hay colectivos cuya actividad se engloba en distintos códigos. Por lo tanto, los CNAE no reflejan la pluralidad de actividades, resultando prácticamente imposible determinar qué actividades son las más afectadas atendiendo exclusivamente a este criterio. Por ello, en nuestra organización proponemos avanzar hacia un modelo que elimine las restricciones de las ayudas directas a determinadas actividades, permitiendo que se vean beneficiados todos los trabajadores y trabajadoras autónomas que puedan acreditar las condiciones de acceso, con independencia de la clasificación de su actividad económica.


"La hostelería y comercio han perdido el 1,4% de sus autónomos"

Este paquete de liquidez se lleva reclamando desde hace meses. ¿Llega demasiado tarde para muchos emprendedores?

Los datos en hostelería y comercio son muy preocupantes. Estos sectores han perdido el 1,4% de sus autónomos en el último año. Quizás la imagen se entienda mejor con el caso de Madrid, donde en 2020 cerraron siete pequeños establecimientos de comercio y hostelería (cinco de comercio, dos de hostelería) cada día. Esto sirve para ilustrar la situación tan grave, esa sensación permanente de ‘David contra Goliat’, que tienen que soportar y siguen viviendo muchos autónomos. Por ello, es posible que los ritmos de la administración con la puesta en marcha de las ayudas directas no se entiendan y pueda darse la situación de que en muchos casos este balón de oxígeno llegue demasiado tarde. Desde UATAE seguimos trabajando para que las administraciones agilicen estos plazos y se pongan en marcha los mecanismos de solicitud y acceso cuanto antes, porque entendemos que la situación actual así lo requiere.

¿Ve acertado que los 7.000 millones vayan a ser gestionados por las CC.AA. o deberían ser competencia del Gobierno?

Entendemos que se haya querido articular la descentralización de las ayudas con el fin de poder agilizar los procesos de acceso y que la gestión por parte de las administraciones autonómicas sea más rápida. Ahora bien, nos preocupa que tal como están planteadas las ayudas se puedan dar casos de agravios comparativos, porque cada comunidad autónoma puede aplicar sus propios criterios y, por tanto, podrían darse casos en los que por el simple hecho de residir en una u otra autonomía, se permita incorporar a ciertos sectores y en otras no, o incluso que la propia tramitación administrativa termine estableciendo unas ayudas de varias velocidades. Es importante revisar la norma para eliminar las actuales restricciones y establecer mecanismos garantistas efectivos para evitar situaciones discriminatorias.

Las ayudas no cubrirán más del 40% de caída de ingresos a causa de la pandemia en micropymes y autónomos, cifra que se reduce hasta el 20% en el resto de las empresas. ¿Este criterio servirá para amortiguar el descenso de actividad?

En concreto, cubriría el 40% del importe de la caída de ingresos que supere el 30%, es decir por el primer 30% de caída no se recibe nada. Lo bueno es que para los autónomos hay un mínimo de 4.000 euros, que parece un umbral pensado para incluir más que para excluir. No es una varita mágica que va a solucionar todos los problemas, pero sí es un primer paso que debe entenderse en un contexto en el que se combinan con otras ayudas, como la bonificación que suponen los ERTE o las diferentes prestaciones habilitadas.

Todo apunta a que la cotización por ingresos reales para los trabajadores por cuenta propia llegará en 2022. UATAE lleva tiempo reivindicando esta medida, que ha generado división entre las diferentes asociaciones que representan al colectivo. ¿Por qué debe implantarse este sistema?

Efectivamente, es una reivindicación histórica. Ya en 2018 presentamos una propuesta al respecto y aplaudimos que el Gobierno tenga esta propuesta en su hoja de ruta, aunque desearíamos más diligencia para no demorar su aprobación e implantación. El sistema actual de cotización es una anomalía en Europa y en cualquier Estado del Bienestar del siglo XXI: no puede ser que cada trabajador autónomo pueda elegir cuánto aporta al sistema, porque eso rompe el principio de solidaridad y justicia contributiva. Actualmente, a muchas y muchos autónomos cuyos ingresos difícilmente alcanzan el SMI les asfixia la actual cuota mínima, y deberían pagar menos, mientras que la mayoría de quienes tienen abultados ingresos no contribuyen lo suficiente. El resultado es que las pensiones de todos, y la protección social en general, es insuficiente. Hay que corregirlo. Tenemos que dejar de estar en los márgenes de la protección social.

¿Cómo podría afectar una cuarta ola a esta parte del tejido empresarial?

Tengo la esperanza puesta en la vacunación. Ya estamos viendo resultados positivos y en cuanto se logre aplicar a toda la población podremos ver la mejoría. Para ello es necesario mejorar la velocidad de crucero que llevamos y que se siga invirtiendo en sanidad, porque con la pandemia hemos visto la necesidad de tener unos servicios de sanidad públicos y de calidad. Desde UATAE siempre hemos antepuesto la salud de la ciudadanía frente a la actividad económica y hemos entendido las restricciones que las distintas administraciones han llevado a cabo, pero ante esta situación solo tiene cabida la apuesta política por implementar más medidas que sirvan para compensar la emergencia económica actual, generando un marco estratégico que fortalezca la economía de los trabajadores y trabajadoras autónomas y mejore las condiciones de protección social.

Después de un 2020 prácticamente en coma, ¿qué se espera para este 2021?

Si algo ha ido intrínseco y ha formado parte del colectivo de trabajadores y trabajadoras autónomas siempre, ha sido el hecho de tener que lidiar con muchas adversidades. Este año que hemos vivido ha servido para poner de relieve el esfuerzo y las vicisitudes que enfrentan en nuestro país. Por ello, es el momento de seguir apostando por medidas que permitan que el futuro de los autónomos se configure en torno a la obtención de plenos derechos. No planteado desde el prisma único de la justicia social, sino como visión a futuro, entendiendo que cuanta más protección se disponga, más garantías habrá de que el conjunto de los más de tres millones de trabajadores autónomos que hay en España puedan aportar su talento y capital humano a la reconstrucción económica y social de nuestro país.

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