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¿Quién gana y quién pierde en el conflicto entre Irán y EEUU?

La dependencia de los hidrocarburos de Oriente Medio sitúa al Viejo Continente en una posición de vulnerabilidad

09 DE enero DE 2020. 07:26H Mario Talavera

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“Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz”, dijo el historiador griego Heródoto de Halicarnaso. La inteligencia o la cordura están siendo puestas a prueba continuamente en el mundo, con la escalada de tensión en múltiples guerras. “Cada vez es más dudoso que haya gente en su sano juicio al mando”, reflexiona Haizam Amirah-Fernández, investigador principal del Real Instituto Elcano, en conversación con DIRIGENTES.

Ese razonamiento tiene su origen en la situación de tensión bélica que se vive en Oriente Medio, tras el asesinato de Qasem Soleimani, el líder de la fuerza militar de Irán, por parte de Estados Unidos, y la posterior respuesta de Irán durante la noche del miércoles, con el lanzamiento de al menos doce misiles hacia posiciones militares estadounidenses y de la coalición internacional.

No han cesado de producirse las amenazas entre ambos estados en los últimos días. Irán ha considerado el asesinato de uno de sus líderes como una declaración de guerra, dice el experto, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con una respuesta “desproporcionada” si Irán intenta contraatacar, ante el asombro de los asesores del Pentágono y del Departamento de Estado: “Están muy alarmados por cómo se hizo y por lo que puede desencadenar”, comenta Amirah-Fernández con respecto al asesinato de Soleimani.

“El escenario es muy preocupante”, comenta el investigador. Si se tienen en cuenta las amenazas de Trump, la respuesta de este miércoles por parte de Irán hace temer la llegada a “un punto de no retorno”, considerando que “la Casa Blanca ha decidido que está dispuesta a ir a por todas” en este conflicto. No obstante, Amirah no niega que existen países que podrían salir beneficiados de la situación.

“A los países productores de energía les viene bien que suban los precios”, cosa que está ocurriendo durante las últimas horas, si bien están produciéndose efectos rebote tras las subidas. Hasta ahora, el petróleo Brent ha alcanzado un precio máximo de 75 dólares, que puede elevarse hasta los 80, según Ismael De La Cruz, analista de Investing.com.

"En principio, la producción de petróleo en Irak no se ha visto afectada y no se espera que haya escasez de suministros, salvo que el conflicto se intensifique bastante más", añade De la Cruz. En ese sentido, como comenta Amirah-Fernández, “Arabia Saudí ha estado alentando a EEUU a que ataque Irán durante años porque es su rival geopolítico en la región”.

Por el contrario, “Europa va a ser una de las economías más damnificadas si se dispara el precio del petróleo y si hay desabastecimiento”. Aunque estos escenarios solo se producirían en caso de una guerra a gran escala, no puede descartarse que se materialicen. Por ello, “regiones dependientes de los hidrocarburos como Europa pueden recibir un golpe terrible”.

En este caso, para el investigador “el riesgo es que Europa caiga en la irrelevancia, que haga declaraciones llamando a la contención y a desescalar la tensión, pero que las cosas ocurran al margen de lo que Europa haga y diga”, lo que acabaría perjudicando la economía europea y su capacidad para actuar.

Hay que considerar que, si el conflicto acaba fuera de control, “hay otros costes en caso de que se desencadene una guerra” que afectarían también a los productores de petróleo. “Ahora que el asunto está llegando al borde del precipicio, Arabia Saudí está pidiendo contención y desescalar”, comenta el investigador, puesto que este país, así como Iraq o Emiratos Árabes Unidos pueden ser el blanco de los ataques iraníes. “Puede haber beneficios, pero el estropicio puede ser máximo”, sentencia Amirah-Fernández.

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