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Latam 2020 Déjà vu en la nueva década

Conflicto de aranceles, más descontento político, paro e inflación son algunos de los fantasmas que Latam enfrenta en el que es considerado su peor momento de las últimas cuatro décadas. La región logrará este año, sin embargo, una leve recuperación respecto a 2019, con posibilidad de acelerar en 2021, aunque -de confirmarse la tendencia recesiva global- los pronósticos podrían empeorar. Tal es, en síntesis, el cuadro que proyectan agencias privadas y analistas de organismos multilaterales para este inicio de década allí

14 DE febrero DE 2020. 08:40H Carlos Turdera

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Después de cerrar 2019 con un crecimiento prácticamente simbólico de su economía (un 0,1%, que aún podría revisarse a la baja en febrero), Latam inicia la década de 2020 con perspectivas inciertas y un grado significativo de volatilidad dadas las reconfiguraciones en marcha en el mapa político, social y económico de la región. Las protestas callejeras han sido la cara más visible del espíritu de época que se manifiesta allí desde hace algunos meses y que algunos observadores han llamado “primavera latinoamericana” en un intento de interpretar ese fenómeno a partir de las enseñanzas que dejó la “primavera árabe” de la década anterior.

Pero, más allá de ese aspecto social y su correlato político -proceso que, por lo demás, tiene diversas líneas abiertas hacia el corto y medio plazo- en lo que concierne a la economía las prospecciones privadas y de organismos multilaterales indican, con base en los datos preliminares de diciembre, una ligera recuperación este año y una leve aceleración en 2021. Tal recuperación “será impulsada por el mercado interno, ante la debilidad del entorno internacional”, apunta desde Moody’s Analytics su director Alfredo Coutiño, responsable de análisis económico de modelos y pronósticos, en el estudio “Perspectivas Económicas para América Latina 2020”.

El trabajo, publicado en diciembre, advierte que -a pesar de haber iniciado 2019 con señales positivas- Latam no está exenta ahora de riesgos. En esa línea, traza un escenario probable de deterioro de los indicadores “ante la materialización de una recesión global” como la pronosticada por Cepal y el FMI.

Mal momento

“Muy mal momento” fueron las palabras que, en otro ámbito, usó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal (de Naciones Unidas), para describir el efecto que provoca allí la nueva bajada de precios de las materias primas y los últimos seis años seguidos de bajo crecimiento local (2014-2020), “el peor resultado de las última cuatro décadas”, según se lee en el “Balance Preliminar de Economías de América Latina y Caribe 2019”, publicado en diciembre. “En 2019, en contraste con años anteriores, 18 de los 20 países de América Latina, así como 23 de las 33 economías de América Latina y el Caribe, presentan una desaceleración”, describe el informe, añadiendo que tal resultado se registra “en un contexto económico y social extremadamente complejo”, en alusión a las “crecientes demandas sociales y presiones por reducir la desigualdad y aumentar la inclusión social que han detonado con una intensidad inusual en algunos países”.

El “clima de época” aludido se refleja, en concreto, en las caídas del PIB per cápita, reducción de la inversión, disminución del consumo y de las exportaciones, además de “un sostenido deterioro de la calidad del empleo”, enumera el organismo, que prevé un crecimiento promedio de 0,1% para toda la región en 2019 y de 1,3% para 2020. Si todo sigue como está previsto, cabe destacar.

“El septenio 2014-2020 sería el de menor crecimiento económico en la región en los últimos 40 años, en un contexto global de bajo dinamismo y creciente vulnerabilidad del que no se esperan impulsos positivos significativos”, explica Cepal, que propone “políticas económicas nacionales expansivas y coordinadas” para acelerar el crecimiento en las economías más gravitantes allí, donde actualmente predomina una tendencia liberal, excepto en México y, desde diciembre, en Argentina. “El principal desafío de la política económica es evitar que la región se estanque en el ámbito económico y social, así como preservar los avances en materia de estabilidad macrofinanciera y sostenibilidad de la deuda”, concluye su análisis.

Causas, efectos y futuro

El panorama conceptuado por Moody’s y Cepal resulta de hechos recientes como la imposición de aranceles que practicó EEUU sobre el acero y el aluminio de Argentina y Brasil, medida que ha llevado a una caída drástica en las exportaciones e importaciones de esos países afectando al conjunto en -2% y -3%, respectivamente, en relación con sendos aumentos de +8% y +11% registrados en 2018, según los datos analizados por ambos. Como causa interna, aparece el factor político con cambios de gobierno en México (AMLO), Brasil (Jair Bolsonaro) y Argentina (Alberto Fernández), que han sido seguidos por efectos recesivos en cada una de esas economías. Se suma a ello la ola de manifestaciones en Chile, Colombia, Bolivia y Ecuador, con potenciales réplicas en Brasil, Argentina y México, probabilidades que generan gran expectativa respecto a las respuestas que darán los gobiernos de esos países de cumplirse tal augurio.

Para contrarrestar el impacto macroeconómico negativo de tales factores, los bancos centrales -notoriamente de Brasil, México, Colombia y Chile- giraron el grifo para reducir los tipos básicos y estimular con ello el consumo en el mercado interno. Sería esta decisión -que afecta a dos terceras partes del PIB de la región- la que permitiría que en febrero el balance final sea menos negativo de lo que se perfilaba al cierre de 2019. Con base en ello, los países que crecerán más son Colombia (más del 3%), Perú (3%), Brasil poco más del 2%), Chile (1,5%), Uruguay (1,5%) México (1,2%), mientras que Argentina tendrá un segundo año de recesión, aunque reduciendo ligeramente su contracción a alrededor de -1,7%, según proyecciones de los analistas de Moody’s que firman el citado “Perspectivas económicas”.

Complementando, América Central aparece en esas planillas como la subregión más dinámica, con una expansión prevista de alrededor de 2,5%, aunque con capacidad menor que Sudamérica de que su resultado influya en el balance total, ya que representa apenas el 5% del conjunto.

La convulsión

La convulsión Desigualdad, corrupción, alto coste de vida, estancamiento de ingresos y debilidad del mercado laboral son las principales causas de las manifestaciones populares que han irrumpido en el escenario latinoamericano, destacándose que a pesar de las medidas correctivas de Chile y Colombia, la tensión no ha disminuido en esos países y es latente la posibilidad de extensión del conflicto a países vecinos.

En el caso de confirmarse el escenario de recesión mundial en 2020 -con una hipotética expansión del 2% en China, lo que implica allí contracción respecto al resultado estimado del 6,1% de 2019-, las economías de América Latina serían las más afectadas debido a su vulnerabilidad. Así, llegarían a caer por debajo del -2%, perjudicadas también por un descenso del precio del petróleo a menos de 35 dólares por barril a final de año, lo que precipitaría una caída de hasta un -4% en el PIB regional.

Todos estos datos se revisarán a mediados de febrero, cuando se publiquen las cifras definitivas del último trimestre y se recalculen las proyecciones de diciembre, con probabilidad de que la marca esté aún más abajo de lo calculado en diciembre y que ello signifique inclusive una contracción en 2019. Es decir, hay una alta probabilidad de que no se cumpla el crecimiento proyectado para 2020 del 1,3%. En suma, Latam inicia la nueva década en un contexto de desaceleración general que podría dar lugar a movimientos tectónicos de imprevisibles consecuencias.

La combinación de volatilidad que llega desde fuera (desaceleración global) con la temperatura que sube desde dentro (las protestas populares en varios países) torna de alto riesgo la aproximación del combustible que representa la reacción de los nuevos gobiernos. En suma, el escenario augura que, a pesar de ser tradicionalmente un período de vacaciones en la región, este primer trimestre entregará bastante acción en Latam. En la perspectiva de la nueva década, algunos episodios recuerdan temporadas pasadas.

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