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“El emprendimiento de calidad surge en situaciones de crisis”

Entrevista al fundador de Kubide, Ángel Luis Quesada

11 DE noviembre DE 2020. 08:30H Carmen Muñoz

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El emprendimiento ha evolucionado a un ritmo vertiginoso en los últimos años. Con la innovación y el manido mantra ‘renovarse o morir’ por bandera, este ecosistema ha madurado y perfeccionado la técnica. “En 2010, la palabra emprendimiento casi ni existía. Éramos locos con ideas”, manifiesta a DIRIGENTES el fundador de Kubide, Ángel Luis Quesada. Esta tech builder, dedicada al desarrollo de productos digitales para formar una start-up, sopla las velas de su primera década en mitad de pandemia. “Nacimos en crisis y donde mejor nos movemos es ahí”, reconoce Quesada.

En un escenario marcado por la pandemia, esta firma ha decidido apostar por las compañías emergentes que aún no han comenzado a validar su producto o servicio y su modelo de negocio no se encuentra totalmente definido. Lo que se conoce como fase pre-seed. Para darles el impulso que necesitan, ha decidido lanzar un nuevo vehículo de inversión para start-ups incubadas dentro de Kubide, con el que persiguen minimizar el riesgo de las inversiones y conseguir impulsar los proyectos. Para ello, se han apoyado en la asociación de inversores privados, Big Ban angels, como cofundadores. DIRIGENTES charla con Quesada para conocer los detalles de la iniciativa. 

Ángel Luis Quesada Nieto, fundador de Kubide

¿Qué le ha llevado a impulsar este nuevo vehículo de inversión? 

Llevamos más de diez años trabajando en el sector del emprendimiento. En todo este tiempo hemos analizado los modelos que ayudan a poner en marcha los proyectos. Ahora queremos cambiar el enfoque tradicional hacia un modelo de incubación. Antes seleccionábamos los que presentaban mayor potencial y les enseñábamos todo lo que necesitaban, incluidos el know-how para despegar. El objetivo pasaba por reducir los tiempos de esa primera fase hasta llegar a una ronda seed e intentar que la ratio de éxito fuera la mayor posible. Una vez conseguido esto, además de validar que el negocio funciona y existe posibilidad para los inversores, lo que pretendemos es que triunfe y consiga capacidad para que los inversores entren en fases pre-seed en lugar de seed, de manera garantizada. Es decir, les ayudamos a que reduzcan los riesgos y maximicen los beneficios porque permitimos al inversor entrar y diversificar en varias start-ups su participación. Con esto, conseguimos mejores valoraciones en proyectos muy tempranos y el riesgo que supone entrar en este tipo de empresas queda más repartido.

¿Cuáles son los requisitos que cumplen las compañías emergentes por las que apuesta?

Valoramos varios factores, entre los que se encuentra el equipo. La determinación y la dedicación del tiempo son muy importantes para nosotros. Por otro lado, también nos fijamos en el mercado objetivo al que se encuentra ligado el proyecto, así como su nivel de accesibilidad. No es lo mismo crear un producto con un nicho de mercado muy claro, que uno generalista. Esto es muy importante. Intentamos que el periodo de incubación dure ocho meses y que entre un 60%-70% alcancen una ronda seed en el primer año de vida. 

Buscamos iniciativas con potencial desde el punto de vista tecnológico, pero que este no sea demasiado elevado en la etapa inicial. Es decir, intentamos hacer estructuras para crecer en fases posteriores con su propio equipo y proyecto, sin tener que rehacer todo de nuevo y que no requieran de una gran inversión tecnológica inicial. No somos partidarios de elaborar algo muy complejo antes de validar en el mercado. 

¿Qué aporta la colaboración con Big Ban angels en esta nueva andadura?

Es uno de los mayores clubs de inversión de business angels de España. En su caso, lo que hacen es ayudarnos con el flujo de inversores y también contribuyen con una mayor capilarización al negocio. Su red de coworking nos permite acceder a otras posibles áreas de negocios a las que nosotros no podíamos llegar. Con ellos mejoramos tanto la red de networking como la búsqueda de captación de fondos. 

La iniciativa se dio a conocer hace casi medio año. ¿Cómo han sido estos meses?

La captación de fondos se puso en marcha el pasado mes de julio. No obstante, se estrenó en un momento global bastante delicado y debo reconocer que existe un parón en este sentido. Por ello, lo hemos tenido parado prácticamente hasta octubre. Estamos pensando en ampliar los fondos porque hemos detectado un gran volumen de proyectos de calidad, pero necesitamos más capacidad para poder soportarlos.  

Kubide cumple diez años de existencia. ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de este periodo?

Nació en crisis y donde mejor se mueve es en este entorno. Estas situaciones son propicias para el emprendimiento de calidad y es donde hemos encontrado un mayor talento. En 2010, esta palabra apenas existía. Eran locos con ideas. Ahora esto ha cambiado y se encuentra más arraigado. Durante los primeros años, nos centramos en saber trabajar con este ecosistema, conocer mejor el entorno en el que se desenvuelve e intentar traspasarlo a los equipos técnicos. Una vez logrado que este departamento tenga mayor flexibilidad, nos dimos cuenta de que no era suficiente con la parte técnica, también había que añadir marketing. Posteriormente, se lanzó la incubadora en 2018. Con ello, ya sí que teníamos un producto que permitía a cualquier emprendedor en ocho meses de trabajo intensivo avanzar más que por su propio pie. Pese a ello, la pandemia ha provocado que todo sea un poco más raro de lo habitual.

¿Hay algún error de base que cometan todos los emprendedores? 

De todos, hay una tendencia que se da en ocasiones. Se trata del 'emprendedor Gollum'. Esta persona considera que la idea es suya y le cuesta dar el último paso y sacarla al mercado. Este tipo de situaciones son las que más nos cuesta detectar porque, a priori, actúan igual que el resto. El emprendedor está muy emocionado, quiere lanzarlo, pero a medida que se acerca la fase de lanzamiento le da más miedo dar el último salto y quiere dar una nueva pensada. Esto es peligroso porque va a matar a la start-up antes de lanzarla. En Kubide somos partidarios de fallar rápido e iterar. Preferimos ver la respuesta del mercado para intentar mejorar lo antes posible. 

¿Qué buscan los inversores en una start-up?

Cada inversor es un mundo. Los hay que solamente invierten en B2B, otros en B2C. No detectó un mayor interés de un producto sobre otro, sino más bien, zonas en las que se sienten más cómodos. Los inversores profesionales, que cuentan con sus propias estrategias, se están dando cuenta de que la fase seed tiene unos costes relativamente altos con respecto a la pre-seed, que además les brinda la oportunidad de conseguir un mayor porcentaje dentro de la start-up. Esta es la tendencia que estamos observando. Todos los vehículos de inversión están comenzando a migrar hacia estas etapas por los márgenes y beneficios que da, a pesar de que existe una mayor exposición al riesgo y no cuentan con conocimientos suficientes como para valorar las start-up en esta etapa. 

¿Cuáles serán los mercados que más interés despierten como consecuencia de la pandemia?

En el momento actual se está destinando mucho dinero a proyectos relacionados con la COVID-19. Si este problema se soluciona pronto, se volverá a las situaciones previas. Pero si la vieja normalidad no llega hasta finales de 2021 o principios de 2022, una gran parte de la población habrá cambiado de hábitos por completo. Puede que algunos proyectos que ahora tienen lógica, no la tengan más adelante. Los venture capital tienen liquidez y quieren invertirla en proyectos relacionados con el coronavirus, mientras que los business angels están esperando. Ojalá se reactive y contemos con más inversión y esta sea más diversificada. 

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