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El reflejo de la paralización china en la industria cárnica española

Entrevista al Secretario General de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic), Josep Collado

23 DE marzo DE 2020. 07:19H Alexandra Gheorghiu

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Tras el cierre de las fronteras españolas hay excepciones, como lo es el transporte de mercancías para garantizar el abastecimiento de productos básicos a los ciudadanos.

España es un país destacado por el potencial de su industria cárnica. De hecho, en 2018 se exportaron casi 1.542 millones de toneladas de carne de cerdo, según indican las cifras del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y China es el principal destino de las exportaciones del porcino español. Se da la casualidad que estos dos países están entre los principales afectados por el coronavirus.

Para arrojar luz sobre cuáles son los efectos de la paralización de la 'fábrica del mundo' - sin olvidar que, además, China es un país azotado por la peste porcina africana-, DIRIGENTES charla con el Secretario General de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic), Josep Collado. Una entrevista en la que también cuenta si la creciente demanda de alimentos por parte de los consumidores incrementará su precio o cuáles son las preocupaciones de la industria cárnica.

¿Qué efectos puede tener en la industria cárnica el cierre de las fronteras españolas?

El cierre de fronteras que se decretó, en principio, no afecta a mercancías, por lo que no debería tener un impacto sobre la actividad cárnica. Pero, con carácter previo a este cierre de fronteras, sí que había dos circunstancias que sí han tenido sus incidencias. 

La primera ha sido la situación en China de paralización prácticamente del comercio, del transporte. Con lo cual, nuestros contenedores llegaban a China y, o bien no se descargaban y quedaban encima del barco o bien, se descargaban pero no circulaba la mercancía porque no había logística (estaban los camiones parados). Eso nos ha dificultado, es un hecho curioso. Porque una vez tenemos la carne ahí, como no sea descargada, los barcos no vienen vacíos, por decirlo de alguna forma, y por tanto, no tenemos contenedores de retorno y no podemos volverlos a llenar para volver a exportar.

Es un problema porque estamos produciendo, el mercado de alguna manera está abierto, pero logísticamente con China tenemos ese problema. Esperemos que ahora que se van volviendo a la normalidad, empiecen a descargar y a venir contenedores y, por tanto, tengamos la capacidad de normalizar este flujo comercial.

Segundo, a nivel de Europa, la complejidad la tenemos en Italia, porque este país sí que ha decretado prácticamente un cierre de actividades y aquí sí que hay una cierta incidencia sobre la industria cárnica. En todo caso, como son un país importador, en lo que respecta a jamones, en la parte de Parma y San Daniel donde está su producción de jamones más alta, ahí sí que puede haber una caída en la demanda de producto como consecuencia de la paralización de ciertas actividades, en este caso, de productos cárnicos.

¿Esta crisis del COVID-19 está afectando este sector a nivel nacional e internacional? 

El sector continúa a velocidad de crucero, por decirlo de alguna manera. El caso de China, en lugar de cargar directamente los contenedores, lo que se hace es que se congela la carne, se almacena en frigoríficos, a la espera de que nos lleguen los contenedores, para cargarlos y que salgan por barco.

En el caso de Italia, creo que puede tener una incidencia a medio plazo, pero en cualquier caso, la demanda del mercado interno está funcionando muy bien. Hay una cierta "fiebre consumista", por lo tanto, la reposición de los lineales tiene una alta demanda y se está haciendo de una manera intensa.

¿Qué se está haciendo para que no se paralice el sector y se continúe abasteciendo a la población? 

Precisamente el BOE publicaba una orden donde flexibilizaba los temas de transporte, por ejemplo, de la industria alimentaria. Con lo cual, nos ha ido muy bien porque necesitábamos la logística intensiva para ir reponiendo constantemente las demandas que la gran distribución y los puntos de venta nos estaban pidiendo para reposicionar todo el producto que la gente iba adquiriendo. Entonces, eso nos va a ayudar también a que no existan roturas de stock en los puntos de venta y en las cadenas de distribución. 

¿Puede provocar un aumento en el precio de estos productos el aumento en la demanda de alimentos por parte de los consumidores?

Creo que no. Los precios se han mantenido y no ha habido impacto sobre los precios. Aquí lo que pasa es que vamos a trabajar con una cierta estacionalidad. Vamos a tener una demanda reforzada, porque la gente está acaparando los alimentos quizá. Pero una vez tengan los frigoríficos llenos, no quiere decir que vayan a comer más, seguramente, en las próximas semanas vamos a tener un retraimiento de esta demanda y se normalizará la situación. 

Lo único que puede pasar es el cambio del punto de consumo. Obligatoriamente todo el consumo pasa a doméstico, con lo cual todo el producto tiene que pasar por los puntos de venta minorista, ya sean supermercados o tiendas tradicionales, mientras que anteriormente, buena parte de estos productos iba directamente a los puntos de restauración. Como todo esto está cerrado, todo este flujo de alimentos que se consume, va a ir a punto de venta directo. Seguramente va a haber más demanda desde los puntos de venta, pero a efectos de producción de la industria, va a ser lo mismo, solo que se van a aprovechar otros canales de aprovisionamiento.

Las empresas que estaban más orientadas al sector horeca van a tener una situación más compleja y aquellas más orientadas al retail, por decirlo de alguna manera, se van a encontrar una situación de demanda reforzada. Estamos en un mercado totalmente alterado y roto en el sentido de que hay empresas y sectores que han tenido que bajar la persiana y otros que tienen colas en la calle para adquirir producto. Pero eso nos pasa a nosotros y a otros sectores alimentarios que se encuentran en la misma tesitura.

¿Puede haber un posible rechazo de otros países de los productos españoles?

Esperemos que no. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria sacaba una comunicación potente en el sentido de que ningún alimento era conductor, transmisor, vector o vehículo para transmitir el coronavirus. Entendemos que la gente lo comprende y no dejarán de consumir ningún alimento.

Ya ha quedado demostrado que el transmisor o el vehículo no es el alimento, sino que se transmite por otros medios. Ninguno de los alimentos es vector de transmisión de coronavirus.

China se enfrenta al COVID-19, por un lado, y a la peste porcina africana que ha devastado la industria del cerdo de China, por otro. ¿En qué sentido pudo suponer una oportunidad para la industria de la carne española?

Creo que el pico más alto de la situación sanitaria ya ha pasado. Van en una tendencia a la normalidad. El punto crítico creo que se produjo en las 2-3 semanas anteriores donde China estaba absolutamente cerrada y era un desierto. No había actividad, no había transporte, no había logística, no se descargaban barcos. Estaba todo absolutamente paralizado. En este momento en el que su incidencia sanitaria de casos va a la baja, la actividad empieza a funcionar. Los barcos se van a descargar por lo que no va a haber un problema de abastecimiento. 

Al contrario, ahora van a recibir la carne que tenían almacenada en los contenedores, en los puertos. Con lo cual, la situación en China se va a normalizar. Nosotros esperamos que en las próximas semanas tengamos los contenedores para ir reenviando. El flujo entre China y España ha tenido una ralentización durante un mes y ahora estamos otra vez en la situación anterior. Con lo que la oportunidad de la peste porcina la tenemos otra vez en los mismos estándares y en la misma situación. 

De un mercado de alta demanda, ellos continúan sin tener capacidad de producción en buena parte, al menos un 50% de las necesidades de carne que tiene el país, con lo que tiene que importar de todo el mundo. 

Teniendo en cuenta el último Consejo de Ministros, ¿habéis reclamado al Gobierno alguna ayuda?

Específicamente no. A nosotros lo que nos preocupa es que existan, y al menos eso está garantizado, los corredores sanitarios suficientes, como para que desde las granjas se alimente a los matadores y estos puedan expedir sus productos a la población y todo el aparato logístico que hay. Después existen otras cuestiones derivadas de otros sectores colaterales, que hay empresas que nos tienen que suministrar otras primeras materias, materias complementarias, materiales de envase y que todo fluya.

Aquí sí que hay otros sectores colaterales que pueden tener dificultades porque al no ser de primera necesidad, como es la industria alimentaria o la farmacéutica, pueden tener dificultades para suministrar estos productos. Que la cadena de suministros no se vea afectada. Entendemos que este es un tema básico en el sentido de que la industria alimentaria necesita otros componentes aparte de los alimentos para hacerlos llegar a la población (cajas, envase, frío, logística) y que toda la estructura se mantenga.

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