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Las renuncias del Plan de Reconstrucción europeo

La ausencia de Reino Unido deja "un agujero de 70 mil millones", afirman desde la Comisión Europea a DIRIGENTES

10 DE agosto DE 2020. 08:29H Mario Talavera

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Hace una semana los dirigentes europeos se aplicaron en anunciar la firma de un acuerdo histórico para la Unión. La vehemencia de los líderes se explica tanto por el tamaño del plan propuesto (1,8 billones de euros) como por su financiación con deuda, un hito difícil de imaginar hace unos meses.

Como afirma un portavoz del Comité Económico y Social Europeo (CESE) a DIRIGENTES, otro de los motivos de tanto entusiasmo es que el plan se ha aprobado "en menos de dos meses" desde la propuesta de Ursula von der Leyen, en comparación con otras largas e infructuosas negociaciones en Bruselas. La rapidez y la contundencia del plan servirá para "preparar el camino para una recuperación y relanzamiento europeos".

Así, desde el ejecutivo comunitario se espera que las instituciones europeas se fortalezcan. También se expresó en esos términos el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien calificó el acuerdo como "señal de confianza" y una muestra de "la magia del proyecto europeo" a la hora de cooperar.

Se marca como otro éxito que más de la mitad del presupuesto para los próximos siete años se destina a "políticas modernas", como la transición ecológica y digital. Para hacer frente a este aumento del presupuesto se van a introducir nuevos impuestos (plástico, Tasa Google e impuestos verdes), lo que fuentes de la Comisión Europea consultadas por DIRIGENTES acogen con "satisfacción". Sin embargo, esas mismas fuentes afirman a este medio que "también hay resultados menos positivos".

En particular, se señalan los recortes en programas como Erasmus, investigación, defensa, sanidad, digitalización y desarrollo rural, lamentan desde el organismo que preside von der Leyen. Sin embargo, se excusa el recorte de esos planes por la ausencia de Reino Unido y su aportación: "Esto nunca iba a ser fácil, comenzando estas negociaciones con un agujero de 70 mil millones que dejó la salida del Reino Unido", comentan en la Comisión.

Otra de las críticas que se hacen a este acuerdo tiene que ver con la gobernanza. El CESE afirma que la forma de controlar cómo se lleva a la práctica el plan y su control es "como mínimo, enrevesado". De ese modo, aunque el control lo ejercerán los estados miembros y la Comisión Europea, se lamenta que se deje fuera al Parlamento Europeo: "El CESE está seriamente preocupado por este enfoque, que pide volver a la mesa de trabajo" en caso de que se produzcan "desviaciones graves" en la ejecución de los planes.

La firma del acuerdo requirió de otra renuncia. Una parte importante de los dirigentes europeos aspiraban a incluir condiciones como el respeto a los valores democráticos de la Unión. Si bien, la negociación contrarreloj llevó a los líderes a retirarla. Esto es motivo de crítica para el CESE, que dice que " el respeto de los valores europeos comunes no es negociable y todas las medidas políticas deben respetar plenamente nuestros valores comunes".

Merkel, a la cabeza de la negociación

El CESE también aprovecha para reprochar que "no todo ha sido perfecto" en las negociaciones del Consejo Europeo. Ello llevó a reducir la propuesta inicial de von der Leyen de 500.000 millones de euros en transferencias a 390.000 millones, aunque la cantidad total del fondo se mantiene.

El organismo consultivo de la UE incide en que "algunos dirigentes han demostrado que pueden ser mucho más europeos que otros y la historia recordará a los que tuvieron valor y visión". A la vez, reprocha a los que mantuvieron una postura menos europeísta que "corren el riesgo de ser olvidados".

Von der Leyen aludió directamente a su compatriota, la canciller Angela Merkel, por "su excepcional liderazgo". Esta demostración explícita de la presidenta de la Comisión Europea sirve para ilustrar cómo la dirigente alemana ha llevado las riendas de las discusiones que se produjeron durante 90 horas.

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