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El G7 mueve ficha por la tributación a las gigantes multinacionales, pero no asusta por el momento

Las economías más desarrolladas respaldaron un tipo mínimo del impuesto de sociedades de al menos el 15% señalando fundamentalmente hacia los gigantes tecnológicos. Eso sí, deben llevarlo al G20 de julio y negociarlo en todo caso con la OCDE de forma posterior.

08 DE junio DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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El pasado sábado, el G7 o aquellos países con las economías más desarrolladas del mundo, se reunieron en Londres y han inquietado en cierta medida al mercado. 

Los responsables económicos del Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón, llegaron a un acuerdo histórico basado en la reforma fiscal global para hacer tributar a las grandes multinacionales, como son los gigantes tecnológicas, en los territorios donde obtienen sus beneficios. Respaldan con su acuerdo un tipo mínimo mundial del impuesto de sociedades de al menos el 15%.

Desde la agencia Reuters señalan que se considera que las propuestas del G7 se dirigen a las empresas tecnológicas que venden servicios a distancia y atribuyen gran parte de sus beneficios a la propiedad intelectual que tienen en jurisdicciones de baja tributación. 

Ante la nueva, los mercados, y concretamente las compañías señaladas, no parecen haber temido el acuerdo, pues aún queda se confirme el pacto por parte del G20, en la reunión de julio, y luego debe ser negociado de forma más extensa por la OCDE. “Todavía hay mucho trabajo por hacer antes de que se aplique cualquier decisión definitiva”, ha señalado Gilles Möec, Economista jefe de AXA Investment Managers. 

"El acuerdo del G7 sobre el impuesto de sociedades a nivel mundial es parte de los ‘funerales’ por el Consenso de Washington, otro golpe a un consenso ya debilitado. Con todo, hay incertidumbres importantes. Europa no quiere renunciar a sus tasas sobre los servicios digitales (DSTs) antes de que el Congreso de EE UU ratifique el acuerdo de la fiscalidad global, mientras que EE UU quiere la abolición inmediata de estas tasas. La “coordinación apropiada” sobre este asunto, por citar el comunicado del G-7, requerirá esfuerzos por ambas partes", advierte Moëc.

Las acciones, planas este lunes

Así, este mismo lunes y después del concurrido fin de semana que muestra en parte el cambio de paradigma de la Casa Blanca con Biden al frente y que va de la mano de este cambio tributario, las acciones de los gigantes tecnológicas no han sentido mucho las voces del G7. 

Y es que además de que aún quede mucho por recorrer para que la nueva norma tributaria para las sociedad empiece a andar, desde la agencia Reuters recuerdan que los analistas consideran que el acuerdo fiscal no tendrá mayor repercusión a menos que se acuerde con los países que tienen un paraíso fiscal. "Es probable que las implicaciones inmediatas para el mercado sean mínimas", aclaraba Ian Williams, analista de investigación de economía y estrategia de Peel Hunt.

Aún así, el lunes las acciones de empresas como Facebook, Amazon, Apple, Microsoft y Alphabet, (la empresa matriz de Google), cotizaban planas con sesgo bajista y de dejaron entre un 0,4% y un 0,7%. "Los detalles de la implementación aún deben ser limados y potencialmente más diluidos", dijo Marija Vertimane, estratega senior de State Street Global Markets.

De hecho, desde la agencia recuerdan que Irlanda, que ha obtenido numerosas entradas de capital gracias a la laxitud de sus normas fiscales, ya se ha resistido en varias ocasiones a los intentos de la Unión Europea de armonizar sus normas fiscales, por lo que es poco probable que de seguir hacia delante, el país del norte acepte sin antes pelear. 

Los motivos del G7

En relación a qué razones podrían estar llevando ahora al G7 a llevar a cabo esta reforma tributaria para las grandes estaría, según el experto de AXA Investment Managers, en "el interés por limitar una "carrera a la baja" que les permita cierta capacidad para gravar los beneficios de las empresas sin temer deslocalizaciones”. 

“Esto es especialmente acuciante para dos miembros que tienen planes concretos de elevar su propio tipo impositivo sobre las empresas, el Reino Unido y EE.UU., pero sospechamos que todos ellos están interesados en tener más margen de maniobra sobre esta fuente de financiación gubernamental”, puntualiza Gilles Möec. 

“La UE ha estado mostrando un superávit por cuenta corriente que ahora es probablemente estructural, lo que contrasta con los persistentes déficits de Estados Unidos. Como "máquina exportadora" de éxito, la UE tiene un interés menos claro que EE.UU. en que la actividad exterior de las empresas sea gravada localmente”, ha considerado también para añadir: “Sin embargo, un problema para Europa es su debilidad en la producción de alta tecnología, mientras que es un gran consumidor de este tipo de servicios. La posibilidad de gravar una parte de los beneficios de las Big Four digitales o GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) procedentes de las ventas europeas es muy tentadora. Por eso es tan crucial la articulación con el "impuesto sobre los servicios digitales" que se menciona en el comunicado” .

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