viernes, 18 enero 2019
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El 'bund' alemán y el oro, los dos activos refugio preferidos

Los inversores buscan activos refugio para capear la volatilidad del mercado que ha venido para quedarse.

14 de enero de 2019. 12:00h Patricia Malagón
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2019 se presenta como un año complicado para los mercados. La volatilidad ha llegado para quedarse y los inversores buscan ‘activos refugio’ para obtener rentabilidad sin poner en riesgo el capital invertido. Tras un nefasto diciembre bursátil, el peor que se recuerda desde 1931, la búsqueda de este tipo de activos se ha vuelto prioritaria.

Precisamente, la parte más complicada es seleccionar cuáles son los activos refugio y si son del todo seguros, es decir si están libres de sufrir duramente la volatilidad imperante. Siempre que se busca algo así, los inversores piensan en la renta fija, y especialmente en los bonos soberanos de países solventes. En el horizonte aparece Alemania y su ‘bund’ como activo que cumple los requisitos. La rentabilidad del bono alemán está en el 0,16%, su nivel más bajo desde abril de 2019. Hace solo un año estaba en el 0,76%. Este descenso solo puede entenderse por la necesidad de activos refugio en el mercado.

Con Italia siendo un dolor de cabeza para Bruselas, con el Brexit sin resolverse y con el fin del QE, todo apunta a que la rentabilidad de los bonos a diez años en el Viejo Continente subirá. Sin embargo, el país teutón parece estar libre de esas subidas y a pesar de la bajísima rentabilidad que ofrece su bono a 10 años, los inversores se han lanzado a él, para protegerse.

Otro activo refugio por excelencia es el oro. Si se presta atención a la gráfica de cotización de los últimos tres meses se aprecia a la perfección como el metal dorado se ha convertido en uno de los más demandados para protegerse de la volatilidad del mercado. A comienzos de octubre una onza se cambiaba por 1.186 dólares, mientras que a principios de enero está en 1.288 dólares. Una revalorización de 102 dólares en menos de 120 días.

De hecho, en junio de 2016 se logró el máximo de los últimos cinco años al superar los 1.361 dólares de cotización por cada onza. Aunque el máximo histórico del metal se alcanzó en la primavera de 2011, cuando la crisis económica azotaba al mundo y el futuro de la Unión Europea estaba en el aire. Entonces, el oro llegó a cambiarse a 1.837 dólares por cada onza, bastante alejado de la cotización actual. Pero, la volatilidad y el final del actual ciclo económico pueden poner al oro en una senda alcista debido al aumento de la demanda.