miércoles, 12 diciembre 2018
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La inversión en multiactivos, una sólida estrategia de inversión

Los expertos de Flossbach von Storch explican por qué los multiactivos pueden ser una buena solución para los inversores, especialmente en momentos difíciles.

28 de noviembre de 2018. 14:00h Irene del Campo
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El actual panorama político y económico presenta un escenario difícil para los inversores. Los problemas latentes de la Eurozona y sus posibles consecuencias, el conflicto comercial entre Estados Unidos y China o el resto del mundo, la discusión interminable en torno al Brexit, los aumentos de tipos de interés en Estados Unidos, así como también la fortaleza del USD y sus implicaciones para los mercados emergentes, significativamente endeudados en USD. Pero todo esto no quiere decir que estemos ante una corrección inminente, o al menos así lo creen desde la gestora alemana.

“Somos inversores serios. La gestión de una cartera no puede reducirse a apostar por un crash o por un rally. Quien asume que el mundo se derrumba y ajusta su cartera acorde con esta asunción puede salir perjudicado por el alto coste de las coberturas, sobre todo si el crash sucede mucho más tarde de lo esperado. Nadie puede predecir el momento exacto y las coberturas salen aún más caras cuanto más tiempo pasa. Igualmente imprudente es presuponer que los precios subirán de forma lineal y sin correcciones severas como en 2017. Ese año fue una excepción a la regla.”, explican en Flossbach von Storch.

Por todo ello, consideran que la gestión de la cartera debe ser activa y la estrategia “sólida”. “Esto implica construir una cartera que combine acciones de calidad, bonos corporativos y oro. En resumen: Multiactivos.”. En fases de turbulencia, como esta, la estrategia tiene que ser lo suficientemente resistente como para limitar las pérdidas hasta un nivel aceptable, explican. Para lograrlo señalan a la flexibilidad como factor clave.

“El año 2018 es un buen ejemplo de las ventajas que proporciona un enfoque flexible de multiactivos. Tomemos como referencia la estrategia Multiple Opportunities: tras un 2017 de alzas ininterrumpidas en los precios bursátiles, a finales de año comenzamos a cubrir una parte de nuestra cartera frente a posibles correcciones. En aquel momento vimos que algunas compañías y sectores se habían beneficiado de un optimismo exagerado y que, por tanto, una corrección no era descartable. Finalmente, la corrección llegó en 2018 de forma imprevista y tuvimos fortuna con el timing. Gracias a esto, la cartera no se vio tan perjudicada y la cobertura nos ayudó a controlar las pérdidas.”, explican.

A nivel mundial las bolsas volvieron a corregir con fuerza, sobre todo las grandes compañías tecnológicas. En los meses anteriores, las valoraciones de algunas de ellas habían subido a niveles muy ambiciosos. Muchos inversores tenían estos títulos en la cartera por un solo motivo: los precios se disparaban, independientemente de si existían razones buenas o malas.

Además, los ETF fortalecieron esta tendencia. Son vehículos que adaptan sus inversiones a las ponderaciones en el índice y los grandes grupos de tecnología cada vez pesaban más. En definitiva, esto llevó a que la evolución del índice S&P 500 fuera impulsada considerablemente por los gigantes tecnológicos, lo que en última instancia distorsiona el papel del índice como tal. Cuando el mercado llegó a la conclusión de que las acciones en Estados Unidos estaban demasiado caras, las valoraciones de los gigantes tecnológicos fueron golpeadas con mayor severidad.

“Nosotros también invertimos en acciones tecnológicas, pero nos limitamos a aquellos títulos cuyas expectativas de ganancias futuras sean sensatas y comprensibles.”, explican.

“En el momento en el que las cotizaciones de los grandes grupos tecnológicos subían como la espuma y las expectativas de los inversores eran, por así decirlo, las mejores del mundo, nosotros nos quedamos por detrás del índice. Cuando las cotizaciones corrigieron, y gracias a haber limitado nuestra inversión a unos pocos valores que conocemos bien, conseguimos evitar lo peor. Una vez más, el precio es lo que se paga, el valor es lo que se recibe. ¿Es posible que el precio sea mucho mayor que el valor intrínseco de la inversión? ¿O es el precio razonable o incluso menor que el valor real? Los inversores nunca deben guiarse por las exageraciones de las bolsas sino dirigir su mirada al valor real de una inversión.”, explican los expertos de Flossbach von Storch.

“En las últimas semanas, nuestro “seguro de cartera” también ayudó: el oro. Este metal precioso es un componente muy importante de nuestra cartera diversificada (directa y/o indirectamente). Un seguro contra los riesgos conocidos y desconocidos del sistema financiero. Cuando las preocupaciones sobre los presupuestos de Italia se situaron en el centro de atención (y con ello también la viabilidad futura de la zona euro), el precio de este precioso metal respondió con subidas.”, concluyen desde la gestora.