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Los entresijos de la Cumbre del Clima

Además de los compromisos aparentes, los discursos políticos y las reuniones de alto nivel, la Cumbre deja una actividad frenética durante dos semanas en Madrid

13 DE diciembre DE 2019. 15:34H Mario Talavera

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“La infraestructura que tiene Madrid para organizar cualquier evento es extraordinaria”, comienza diciendo un periodista argentino en un corrillo con algunos compañeros de profesión. “Hace unas semanas fueron capaces de organizar un evento como la Copa Davis en la Caja Mágica sin pestañear, y en tiempo récord montan una Cumbre del Clima como esta”.

Las palabras de este reportero resumen el sentir general de los asistentes a la Cumbre del Clima. DIRIGENTES ha podido apreciar el asombro de periodistas, delegaciones y participantes ante la rapidez y la eficacia con que España se ha hecho cargo de la organización de la 25ª Conferencia de las Partes (COP25). “España siempre sale al rescate de América Latina”, comentan a este medio.

Sin embargo, el escaso tiempo para llevar adelante el evento aparece en casi todas las conversaciones. La idea clave es que la COP25 deja buen sabor de boca, pero podría haber sido mejor si se hubiera contado con más tiempo.


La Cumbre de la Acción

Se ha podido escuchar a científicos, activistas, meteorólogos, periodistas, dirigentes políticos y empresariales, y todos ellos coinciden. Como rezaba el lema de esta Cumbre, “Es tiempo para la acción”. Hay unanimidad en cuanto a la realidad del Cambio Climático, pero en las diferentes sesiones no abundan las soluciones reales.

También han acudido escépticos a este evento de Naciones Unidas. No escépticos del Cambio Climático, sino con la posibilidad de que esta reunión sirviera para traer la acción que tanto se pide. Por primera vez se ha implicado a los responsables de las cuentas, ministros de Economía y Hacienda, es un paso que demuestra la relación que tiene la situación climática con la civilización y la economía. Sin embargo, no es más que un paso que forma parte de un camino mucho más largo.

“Es una Cumbre muy técnica, todo esto que se ha montado es para hablar del Artículo 6”, explican expertos en el tema a DIRIGENTES. Como ya publicó este medio, es el principal escollo para alcanzar un acuerdo amplio. Esa norma abrió la posibilidad de crear un mercado internacional de emisiones que permitiera a los países pagar para a otro estado para poder pasarse de emisiones y que ese otro asumiera esa reducción de las emisiones. El problema radica en que no se establece un mecanismo concreto, por ello la adopción de un sistema se presumía difícil de alcanzar en esta Cumbre, aunque en realidad fuera su principal propósito.

La sociedad civil reclama más que discursos

Otra novedad de este evento es la visibilidad de los jóvenes. La cara visible de este movimiento es la activista sueca Greta Thunberg, pero se encuentra respaldada por un buen número de jóvenes que forman parte de distintas ONGs. Su intención es poner el foco en que es urgente actuar para prevenir los desastres naturales que el Cambio Climático está haciendo cada vez más frecuentes, según explican los expertos del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).

En principio, la Cumbre del Clima transcurrió con normalidad, si bien se dieron ciertos casos puntuales en los que las protestas enturbiaron el desarrollo general del evento. Los hechos que más preocuparon a la Secretaría para la Acción contra el Cambio Climático de las Naciones Unidas tuvieron lugar el 11 de diciembre.

Un grupo de entre 30 y 40 manifestantes se situó ante las puertas del salón plenario principal, impidiendo el acceso y gritando consignas como “No a los mercados del clima”, “Justicia climática, ¡ya!”, entre otras. La Organización calificó la situación como “un desafortunado incidente de seguridad” a causa de una “protesta imprevista”. La reacción de dicha organización fue situar una cadena humana de seguridad que impidiera el acceso a los distintos representantes hasta que cesaran las protestas. De nuevo, uno de los participantes, de origen chileno, destacó con sorna la pericia de la organización ante estos incidentes: “Al final ha tenido que intervenir la multinacional española para la represión. Los españoles tienen multinacionales para todo”.

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