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¿Qué suponen los cambios en el mandato de la Fed?

A partir de ahora es mucho menos probable que el organismo participe en alzas de tipos preventivas en respuesta a los aumentos anticipados de la inflación.

28 DE agosto DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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La Fed ha mantenido su doble mandato de apuntar al máximo empleo y a la estabilidad de precios a largo plazo, definida ésta como un porcentaje 2% a lo largo del tiempo. Sin embargo, la clave está en los matices. De este modo, el organismo presidido por Jerome Powell ha pasado de tener como objetivo una inflación del 2% a un promedio de inflación del 2% "a lo largo del tiempo". Es decir, se ha impuesto un objetivo de inflación promedio flexible. 

El otro cambio tiene que ver con el empleo. A partir de ahora, la Reserva Federal solo usará la política monetaria para mitigar los "déficits" en el empleo desde el máximo, no las "desviaciones" como antes, introduciendo un sesgo direccional. ¿Qué suponen estos dos cambios?

Consecuencias de las nuevas metas

Para Marta Campello, socia y gestora de fondos en Abante, “la Fed ha decidido que su prioridad va a estar en ir apoyando un mercado laboral establece y fuerte”, mientas que la decisión sobre el nivel de precios significa que, en la práctica, se va a permitir que en el futuro la inflación pueda superar esa cota del 2%. “Esto les va a permitir ser mucho más flexibles en utilizar la herramienta de los tipos de interés”, subraya.

Por su parte, Germán García Mellado, gestor de renta fija de A&G Banca Privada, "al flexibilizar al objetivo de inflación a una media del 2%, la FED podría mantener tipos de intervención más bajos durante más tiempo, en el caso de que los índices de precios se situaran en determinados momentos por encima de ese nivel”. Una decisión que, a su juicio, “reafirma el movimiento que hemos visto en las últimas semanas de la curva de tipos de gobierno en EEUU, con un incremento de la pendiente debido al repunte más acusado de los plazos más largos de la curva”. “Los futuros de los fondos de la Fed sugieren que el mercado espera tipos a cero durante al menos tres años y el anuncio ayudará a cimentar estas expectativas”, considera Rikkert Scholten, estratega del equipo de macro de renta fija global de la gestora holandesa Robeco.

Con los cambios introducidos en los objetivos perseguidos por el banco central estadounidense “ahora es mucho menos probable que participe en alzas de tipos preventivas en respuesta a los aumentos anticipados de la inflación”, explica Ranko Berich, jefe de análisis de Monex Europe.

¿Qué es lo clave?

A su juicio, el objetivo de inflación promedio es el menos significativo de los dos cambios principales acordados por la Fed, “ya que en realidad es solo una formalización de lo que ha sido el consenso en el FOMC durante algún tiempo”. El organismo deja claro que no le preocupan picos temporales de inflación pero lo realmente determinante para Berich es “el alejamiento del empleo máximo como variable de política”. Se trata de un matiz sutil, pero de capital importancia: la Fed considerará “déficits” del empleo máximo en lugar de “desviaciones”. Hasta la fecha, el organismo estaba dispuesto a subir tipos de interés a medida que el mercado laboral se acercaba a las estimaciones de empleo máximo. Ahora, el empleo podrá situarse en esos máximos o por encima sin causar preocupación, a menos que esté acompañado de signos de repuntes no deseados de la inflación. “Se trata de una clara ruptura con la sabiduría política imperante que se remonta a la década de 1980”, apunta.

En conclusión, bajo los nuevos parámetros, incluso una vez que la economía estadounidense comience a recuperarse, los mercados tendrán muchas menos razones para esperar tipos más elevados en Estados Unidos. “Como tal, es probable que veamos un dólar estadounidense mucho menos sensible a cualquier posible repunte económico", asegura el experto de Monex Europe.

¿Dudas?

Después de una década de inflación moderada, con la caída de las expectativas de inflación y la evidencia de un ciclo pernicioso en curso en otras economías importantes, las acciones de la Fed para alterar sus objetivos estratégicos a largo plazo son acertadas, a juicio de David Page, Head of Macro Research de AXA Investment Managers (AXA IM). Sin embargo, los cambios de la Fed y su decisión de mantener la flexibilidad en su enfoque introducirán incertidumbre adicional en las perspectivas de los mercados financieros. “Los mercados seguirán de cerca los discursos y el comportamiento durante los próximos meses, trimestres y años para intentar evaluar cómo será la nueva función de reacción de la Fed” . Este experto subraya también las dudas que se generarán sobre las perspectivas de inflación a corto plazo, ya que la Fed no ha indicado “cuánta intentará alcanzar ni con qué rapidez”.

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