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Activos que aún son una oportunidad pese al entorno actual de tipos

Entrevista con Gunther Westen, director de asignación de activos Oddo BHF Asset Management. Se decanta por deuda con calificación investment grade, por bonos high yield o de los mercados emergentes y por activos como acciones con alto rendimiento por dividendo.

06 DE octubre DE 2019. 00:00H economía, negocios y finanzas

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¿Qué evolución de los tipos de interés oficiales asumen sus perspectivas actuales de los mercados de capitales y recomendaciones de inversión?

Después de dar marcha atrás, el BCE ya ha apuntado a nuevas rebajas de los tipos de interés, lo que marca claramente la tendencia para los próximos meses. Pero, incluso a medio plazo, la inflación estructuralmente baja dificulta enormemente la senda hacia la normalización de los tipos del mercado monetario. Por tanto, en un futuro próximo prevemos unos tipos de interés oficiales más bajos que los actuales.

¿Qué efectos tendría para los inversores que la situación actual de los tipos se mantuviese durante los próximos diez años?

Tendría, y de hecho ya tiene, efectos importantes. Actualmente ya no es posible acumular patrimonio mediante la denominada deuda pública libre de riesgo; al contrario, conlleva una depreciación del capital a medio plazo, como sucede por ejemplo con los bonos federales alemanes (Bund), que ofrecen rendimientos negativos. Estos solamente sirven para diversificar riesgos y cumplir con los requisitos normativos. Por tanto, inversores como los fondos de pensiones se ven obligados a invertir cada vez más en clases de activos de mayor riesgo suficientemente atractivas para generar al menos en parte la rentabilidad requerida. Hay errores en la asignación de activos y, en caso de crisis, la tolerancia al riesgo de muchos inversores ya no es suficiente. La provisión para la jubilación basada en el capital también se está viendo afectada.

Además, los programas de compra de bonos permanentes de los bancos centrales provocan una liquidez reducida y una menor flotación libre de muchos segmentos, lo que también podría incrementar las posibles distorsiones.

¿Qué probabilidades atribuye a dicho escenario?

Aunque las fluctuaciones de los tipos de interés no son desde luego cosa del pasado, los bajos rendimientos probablemente nos acompañarán durante un tiempo relativamente largo. Así lo indican una serie de factores estructurales de oferta y demanda, como la demografía y el exceso de ahorro global.

¿Qué clases de activos siguen teniendo oportunidades reales a medio y largo plazo en un entorno así?

En general, especialmente las clases de activos que se benefician directa o indirectamente de futuros programas de compra. Entre estos, apostamos por la deuda con calificación investment grade, que se verá favorecida por una probable nueva fase del programa del BCE. Pero también por los bonos high yield o de los mercados emergentes, porque es probable que la búsqueda de rendimientos en esas clases de activos continúe. Además, las acciones que se benefician también de estos efectos de sustitución y de un alto rendimiento del dividendo pueden resultar atractivas.

Si los bancos centrales logran también estabilizar y mejorar los datos económicos, especialmente en la zona euro, es muy probable que la renta variable siga repuntando. En particular, sectores hasta ahora ignorados, como las acciones cíclicas, podrían recuperar mucho terreno. Las acciones de los mercados emergentes también deberían beneficiarse considerablemente.

¿Es posible diferenciar de forma algo más precisa, por ejemplo, entre acciones y activos inmobiliarios? ¿Cuáles son los riesgos que deben aceptar en caso necesario los inversores?

Los tipos de interés han caído por debajo de cero, pero las fluctuaciones de los activos también registran niveles muy bajos. Esto permite realizar asignaciones de cartera con un presupuesto de riesgo determinado que en el pasado habrían resultado demasiado agresivas. En caso de crisis, un fuerte aumento de la volatilidad podría provocar fuertes reducciones de riesgo que después contribuirían al desplome.

A su vez, los movimientos de muchas clases de activos están bastante correlacionadas, ya que el principal motor actual es la liquidez de los bancos centrales. Lo que funciona en subidas también funciona en bajadas, de modo que apenas hay efectos de diversificación de las diferentes clases de activos. Un largo respiro ayuda después a superar fases de caídas todavía más largas.

¿Qué implica este escenario para los ahorradores y compradores de bonos?

Los ahorradores deberían centrarse en la renta variable, pero siendo capaces de soportar caídas más prolongadas. Para ello están ante todo las empresas que cuentan con un modelo de negocio sólido y pueden obtener beneficios sostenibles a largo plazo.

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